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La nieve de la Sierra Nevada desaparece: en 35 años perdió dos terceras partes de su cobertura glaciar

Fuente: La Guajira Hoy
La nieve de la Sierra Nevada desaparece: en 35 años perdió dos terceras partes de su cobertura glaciar
Imagen: La Guajira Hoy Ver articulo original

Un análisis de imágenes satelitales revela que la cobertura de nieve en la Sierra Nevada de Santa Marta ha caído dramáticamente desde 1990, pasando de más de mil quinientas hectáreas a apenas quinientas cincuenta en la actualidad. Esta pérdida acelerada desde 2010 no es solo un problema paisajístico, sino una amenaza seria para las reservas de agua dulce de la región y el suministro hídrico de comunidades enteras. El cambio climático, que aumenta las temperaturas globales, está transformando uno de los ecosistemas más frágiles y vitales de La Guajira.

El sombrero blanco de la Sierra Nevada siempre fue una certeza para quienes crecimos en La Guajira. Una de esas cosas que parecían eternas hasta que, sin aviso, empiezan a desvanecerse. Pero no se trata solo de perder una imagen bonita en el horizonte: es perder identidad, orgullo y parte fundamental de lo que somos como región.

Un análisis detallado de imágenes satelitales desde 1990 hasta hoy cuenta una historia que ya no se puede ignorar. A principios de los noventa, el glaciar de la Sierra cubría más de mil quinientas hectáreas. Hubo años de pequeñas fluctuaciones e incluso un repunte hacia 2010 que pareció indicar recuperación. Pero fue una ilusión pasajera. Desde entonces, la caída ha sido implacable. Hoy, en 2026, apenas quedan quinientas cincuenta hectáreas de cobertura de nieve. En poco más de una década y media, hemos perdido cerca de dos terceras partes del glaciar.

Los números son contundentes, pero el problema va mucho más allá de la estadística o la nostalgia. Los glaciares funcionan como reservas naturales de agua dulce, regulando el suministro hídrico especialmente en épocas de sequía. Son un ahorro guardado que libera agua gradualmente. Sin ellos, ríos como el Ranchería o el Cesar enfrentarían disminuciones críticas en sus caudales, golpeando directamente a comunidades rurales completas que dependen de esa agua para sobrevivir.

El culpable detrás de todo esto es el cambio climático. La Sierra Nevada, por su fragilidad y altura, es una de las primeras en sufrir los efectos del aumento de la temperatura global. Lo que en nuestros municipios sentimos como "más calor de lo normal" tiene consecuencias dramáticas allá arriba, donde el hielo desaparece año tras año sin clemencia.

La conversación dejó de ser puramente ambiental hace tiempo. Ahora es social, económica y, sobre todo, urgente. Mientras estos datos hablan claro, seguimos actuando como si el problema fuera de otros, como si hubiera tiempo de sobra. No lo hay. El cambio climático no es una advertencia del futuro: ya está aquí, transformando nuestro territorio en tiempo real.

Lo mínimo que deberíamos exigir es que las autoridades reconozcan esto con seriedad, que diseñen políticas públicas coherentes y que fortalezcan la gestión ambiental. Pero también cada uno de nosotros tiene una responsabilidad que no se puede eludir.

Lo más duro de todo es imaginarse que la nieve de la Sierra termine siendo solo un recuerdo en fotos viejas, historias que contaremos a las próximas generaciones. Si eso sucede, no será por falta de señales. Será simplemente porque decidimos no verlas a tiempo.

Fuente original: La Guajira Hoy

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