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La muerte de Cecilia Quintero expone el colapso de la entrega de medicamentos en el sistema de salud colombiano

Fuente: Portafolio - Economía
La muerte de Cecilia Quintero expone el colapso de la entrega de medicamentos en el sistema de salud colombiano
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Una mujer de 70 años murió en Cúcuta mientras reclamaba medicinas para su hijo discapacitado que no recibía desde septiembre. El caso vuelve a evidenciar las barreras que enfrentan los pacientes para acceder a tratamientos esenciales en Colombia. La Defensoría del Pueblo calificó la situación como "un fracaso colectivo" y advierte que no se puede normalizar estas muertes evitables.

Cecilia Quintero, una madre de 70 años de Cúcuta, colapsó y murió el martes 24 de febrero mientras exigía en un punto de farmacia que le entregaran medicamentos esenciales para su hijo con discapacidad. El hecho ocurrió en el dispensario de Cafam en el barrio Los Caobos cuando ella reclamaba los pañales y la metadona que su hijo no recibía desde septiembre del año anterior. En un video grabado poco antes de desplomarse, Quintero narró su desesperación: "Soy madre de un hijo discapacitado, en un 70 %, en silla de ruedas. Le ordenan pañales, metadona, y desde septiembre no le entregan". Su caso no era un drama aislado en la familia: su esposo tampoco estaba recibiendo el rivaroxabán que necesita por su condición cardíaca, y ella misma llevaba seis meses sin eritropoyetina, medicamento fundamental para tratar su enfermedad renal.

Mientras exponía su reclamo ante otros usuarios y personal de la farmacia, Cecilia denunció además que había medicamentos guardados sin ser entregados. Minutos después, se desplomó. Testigos intentaron reanimarla, pero la ambulancia tardó varios minutos en llegar. Su fallecimiento se confirmó en el sitio. Aunque Droguerías Cafam aseguró haber activado protocolos de emergencia y afirmó no haber encontrado irregularidades en la atención, anunció una investigación interna sobre lo ocurrido.

El caso de Cecilia no es aislado. Semanas antes, Kevin Acosta, un niño de 7 años, murió en circunstancias similares mientras esperaba medicamentos que tampoco le fueron entregados a tiempo. Estas tragedias han desatado una ola de indignación porque ponen nombre y rostro a lo que los expertos llamaban "crisis de medicamentos": un problema estructural que afecta directamente el bolsillo y la vida de los colombianos que no pueden acceder a los tratamientos que sus médicos les ordenan.

La Defensoría del Pueblo no guardó silencio. Calificó lo ocurrido como "un fracaso colectivo" y advirtió que en Colombia "no se puede normalizar la muerte de personas por falta de acceso a fármacos esenciales". En su comunicado señaló: "La crisis de medicamentos ha cruzado límites inhumanos. En nuestro sistema de salud la vida se convirtió en trámites, autorizaciones y pendientes". Esa frase resume el problema: cada día, miles de colombianos no solo pierden tiempo esperando medicinas que necesitan, sino que ponen en riesgo su propia supervivencia.

Lo que pasó con Cecilia Quintero reabre un debate incómodo pero necesario: mientras hay sistemas de salud en otros países que garantizan medicamentos en días, aquí familias completas pierden meses esperando un frasco de metadona o pañales para un hijo con discapacidad. Su muerte no es simplemente un suceso trágico; es un recordatorio de que la salud sigue siendo un derecho que en Colombia depende más de trámites infinitos que de la necesidad real de los pacientes.

Fuente original: Portafolio - Economía

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