La luz llega a La Guajira: cómo la electricidad transforma negocios y sueños Wayuu

En Albania y Maicao, familias Wayuu reciben electricidad confiable y tierras propias gracias a proyectos de ISA Energía Intercolombia. Para comerciantes como Ena Mileidys, que vende en su tienda, poder conservar alimentos en neveras significa triplicar sus ingresos. Comunidades enteras reportan cambios profundos en su calidad de vida y esperanza de futuro.
En Nueva América, un corregimiento de Albania en La Guajira, la llegada de electricidad estable está transformando la realidad cotidiana de cientos de familias. Ena Mileidys Moscote, una de las beneficiarias del proyecto de electrificación que impulsa ISA Energía Intercolombia, vive en carne propia ese cambio. Su pequeña tienda, donde vende productos básicos de la canasta familiar junto con carnes frías, hoy funciona con tranquilidad. "Mi familia actualmente se sostiene de la tienda. Vendemos los productos básicos de la canasta familiar, también carnes frías como salchichas, pollo, menudencias y carne", explica.
Hace poco tiempo esto hubiera sido impensable. Sin energía confiable, Ena no podía mantener un enfriador funcionando ni conservar adecuadamente los productos perecederos. El negocio estaba condenado a lo mínimo. Ahora la situación es completamente distinta. "Antes no podíamos conectar un enfriador porque la luz era muy deficiente. Solo se vendía lo básico. Ahora sí podemos tener neveras, no se daña la comida y la casa está clara, no en tinieblas", cuenta con alivio.
Pedro Gil, quien preside la junta de acción comunal de Nueva América, confirma que el cambio no es solo personal sino comunitario. Más de 85 familias se beneficiaron directamente del proyecto. "Ya no hay miedo de que se quemen los electrodomésticos. Hoy tienen nevera, freezer, ventilador y hasta aire acondicionado. Es un proyecto de gran impacto que nos cambió la calidad de vida", afirma.
Pero la transformación en La Guajira va más allá de los cables y los voltios. En la zona rural de Maicao, la comunidad Wayuu Poroika recibió algo que pedía desde hace años: un predio propio de 27 hectáreas. Lucy Esther Ramírez, beneficiaria del terreno comunitario, explica qué significa esto para su pueblo. "Para nosotros como wayuu, tener un lugar propio significa familia unida y un futuro pensado juntos", expresó con emoción. Durante años la comunidad pidió a Dios un lugar sagrado donde crecer. "Teníamos esperanza, pedíamos a Dios un terreno. Como un milagro, llegó la empresa y nos dio esta oportunidad. Lo primero que pensamos fue comprar un predio para todos, y la comunidad estuvo de acuerdo", cuenta.
Elkin Pushaina, autoridad tradicional Wayuu de Poroika, subraya por qué esta tierra importa tanto. "Pedimos esta tierra porque es amplia, para tener nuestros animales y para las nuevas generaciones. Son 27 hectáreas. Ahora podemos descansar en casa y estamos muy felices", señala. No se trata solo de hectáreas, sino de raíces firmes para el futuro.
Lucy resume el cambio con una imagen que lo dice todo: "La vida ahora es como una flor de girasol que brilla con el sol. Muy hermosa la vida que tenemos". Sus palabras muestran un bienestar que va más allá de lo material y toca la identidad cultural del pueblo.
Durante el reacondicionamiento de la línea de transmisión Cuestecitas–Majayura a 230 mil voltios, ISA Energía Colombia implementó compensaciones socioculturales con 18 comunidades étnicas y proyectos comunitarios con 13 comunidades no étnicas. La empresa señala que una transición energética justa se construye poniendo al ser humano, la equidad y la diversidad en el centro del desarrollo.
Fuente original: Periódico La Guajira
