La Jagua de Ibirico necesita universidad ya, no promesas de ladrillos en cuatro años
El debate sobre una nueva sede de la Universidad Popular del Cesar en La Jagua de Ibirico no debería enfocarse solo en construir más edificios. Existen alternativas inmediatas: usar infraestructura existente en colegios, aprovechar capacidades subutilizadas en otras sedes del departamento y lanzar programas desde ya. El Cesar ya ha invertido más de un billón de pesos en educación, pero lo urgente es pertinencia académica y resultados para los jóvenes, no esperar cuatro años a que terminen obras.
En La Jagua de Ibirico la necesidad de educación superior es real y urge. Pero mientras se discute la construcción de una nueva sede de la Universidad Popular del Cesar, se corre el riesgo de perder de vista lo más importante: que los jóvenes del municipio accedan ahora a programas académicos útiles y pertinentes, no dentro de cuatro años cuando terminen los trámites y la construcción de un edificio.
Una universidad no se hace con muros. Se hace con docentes comprometidos, estudiantes motivados y programas académicos que respondan a las necesidades reales del territorio. Por eso, si existe voluntad genuina de ampliar el acceso a educación superior en La Jagua de Ibirico, la UPC puede comenzar desde ya a desplegar oferta en infraestructura que ya existe: colegios del municipio, espacios construidos que están disponibles. Esperar cuatro años mientras los jóvenes continúan sin acceso es una respuesta que no es justa ni seria.
El departamento tiene una realidad que los números no mienten: la sede Aguachica de la UPC tiene capacidad para 6.000 estudiantes pero no está llena; la universidad en Curumaní también tiene espacios; y la sede La Paz de la Universidad Nacional, a menos de una hora de La Jagua de Ibirico, tiene capacidad para más de 10.000 estudiantes pero apenas recibe 1.200. Eso significa que el Cesar ya cuenta con infraestructura moderna subutilizada. Lo que falta no es cemento, es articulación territorial, transporte para que los estudiantes lleguen, y docentes desplazados a los municipios. Las soluciones inteligentes van por ahí.
El Gobierno del Cesar ha hecho apuestas serias por la educación: ha invertido más de un billón de pesos en infraestructura educativa, consolidando 336 aulas escolares bioclimáticas, modernos espacios en varias sedes universitarias y sedes del SENA. Eso habla de compromiso. Pero precisamente porque ya hay inversión histórica, la responsabilidad fiscal obliga a preguntar: ¿es viable operativa y financieramente una nueva sede? ¿Quién la sostendrá en el tiempo? Cuando tres consejeros de la Universidad se abstuvieron de votar en la sesión que aprobó la sede, no fue por estar en contra del desarrollo, sino porque pidieron claridad en estudios técnicos y financieros. Esa advertencia es seria.
Mientras tanto, ya existe una estrategia que funciona y que apunta en la dirección correcta. El programa "Educación Superior en tu Colegio", lanzado a finales de 2025, permite que estudiantes de décimo y undécimo accedan a programas técnicos, tecnológicos y profesionales desde sus propios colegios. La Jagua de Ibirico está entre los municipios priorizados. Eso es una respuesta inmediata, coherente con la urgencia del presente.
No se puede ignorar tampoco lo que sucede en Valledupar. Mientras se impulsa una nueva sede, persisten denuncias sobre deterioro y falta de mantenimiento en la sede principal de la UPC, donde está concentrada la mayor parte de la comunidad universitaria. Ampliar sin atender lo que ya existe es irresponsable. La planeación seria exige cuidar ambas realidades.
El verdadero debate no está entre quienes quieren educación superior y quienes no. Esa es una falsa división. El verdadero debate es entre una visión que apuesta por anuncios de cemento y otra que exige resultados inmediatos, sostenibles y que respondan a las necesidades reales de los jóvenes. Si hay compromiso genuino con La Jagua de Ibirico, la respuesta no puede ser esperar a que se levante un edificio. La respuesta debe ser llevar docentes hoy, abrir programas útiles desde ya, aprovechar la infraestructura disponible y conectar la educación con lo que el territorio realmente necesita. Lo importante no son los ladrillos. Lo importante es que los jóvenes tengan oportunidades reales ahora.
Fuente original: Cesar Noticias

