La izquierda critica debates ahora que su candidato no quiere participar, justo lo opuesto a lo que reclamaba antes

Iván Cepeda se niega a participar en debates presidenciales mientras la izquierda lo defiende, pero hace años el mismo Cepeda criticaba a Rodolfo Hernández por evadir confrontaciones. El patrón se repite desde 2006, cuando Carlos Gaviria cuestionaba que Álvaro Uribe no debatiera. Ahora, sectores que antes exigían debates públicos justifican su ausencia con argumentos sobre condiciones "desfavorables".
La política tiene una capacidad particular para girar sobre sí misma. Hoy vemos a la izquierda colombiana defendiendo que su candidato presidencial, Iván Cepeda, no acuda a debates, mientras que en campañas anteriores fue precisamente esa misma izquierda la que exigía públicamente participación en estos espacios. El cambio de posición es tan evidente que hasta genera un incómodo espejo con el pasado reciente del país.
Hace apenas dos años, en 2022, el propio Cepeda fue contundente criticando a Rodolfo Hernández. Señaló que estaba "rehuyendo al debate" y hacía "hasta lo imposible para evitarlo, poniendo condiciones que lo favorezcan, enredando su preparación y dilatando su realización hasta que llegue el día de la elección". Incluso compartía en redes noticias que decían "no tener debates de candidatos mina la democracia", con un mensaje directo: "Aquí le hablan, señor Rodolfo Hernández". Hoy, esas mismas palabras le vendrían perfectas al candidato del Pacto Histórico.
El precedente es aún más antiguo. En 2006, cuando Álvaro Uribe se reeligió sin debatir, fue Carlos Gaviria quien levantó la voz desde la izquierda. Escribió que "las controversias públicas exclusivamente entre los demás candidatos tienen un interés significativamente menor, sobre todo si se tiene en cuenta que esa situación ha sido creada deliberadamente por la campaña del doctor Uribe". También aseguró que la ausencia de Uribe "reflejaba su temor". Gaviria ni siquiera regresó a otros debates en protesta por la decisión del entonces presidente. Hoy, la historia parece repetirse al revés: Abelardo de la Espriella anunció que si Cepeda no va, él tampoco.
María José Pizarro, quien ahora es la jefa de debate de Cepeda, también fustigaba a Hernández en 2022. "Bueno, Rodolfo Hernández, le figuró afrontar el debate electoral, ya no más sacarle al cuerpo al debate sobre las ideas", escribió. En otro momento, comparó a Hernández con "una avestruz que esconde la cabeza". Curiosamente, son esas mismas acusaciones las que hoy podrían dirigirse hacia el candidato que ella misma apoya.
Las justificaciones actuales giran en torno a que los debates se han convertido en un "lodazal" de insultos. Cepeda y sus sectores alegan que no existen condiciones favorables para una discusión seria de propuestas. Cuando finalmente aceptó participar, intentó poner condiciones restrictivas: solo debatir contra De la Espriella y Paloma Valencia, con temas "acordados y establecidos con anterioridad".
Lo paradójico es que a dos semanas de la primera vuelta presidencial, los dos candidatos que lideran las encuestas siguen negándose a debatir. Y mientras la izquierda hace apenas unos años se indignaba por estas ausencias, hoy busca justificarlas. Esto genera una pregunta incómoda para quienes defienden la democracia: ¿qué tan sólidos son los principios cuando se defienden solo cuando convienen políticamente?
Fuente original: El Colombiano - Colombia



