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La "Hora Gaviria" vuelve al debate: el fantasma del apagón de 1992 ronda otra vez Colombia

Fuente: KienyKe - Portada

El sector energético revive la idea de adelantar una hora los relojes para reducir el consumo durante las horas pico, una medida que funcionó durante la crisis de 1992. Ahora la propuesta suena porque El Niño amenaza con reducir lluvias, los embalses están bajo presión y el sistema eléctrico acumula deudas cercanas a los 8,2 billones de pesos. Aún no hay decisión oficial, pero algunos actores piden instalar una mesa técnica antes de agosto para evaluar medidas preventivas.

Treinta y cuatro años después, Colombia vuelve a escuchar hablar de la Hora Gaviria, esa medida que el país aplicó a finales de 1992 cuando enfrentaba uno de los apagones más severos de su historia. La propuesta resurge ahora no porque ya haya racionamientos anunciados, sino porque el sector energético está nervioso por lo que se viene: la amenaza de El Niño, embalses bajo vigilancia constante y deudas que superarían los 8 billones de pesos.

La Hora Gaviria fue una iniciativa del gobierno de César Gaviria en plena crisis eléctrica. Consistía en un cambio sencillo pero ingenioso: adelantar una hora los relojes del país para pasar de la zona horaria UTC-5 a UTC-4. El propósito era aprovechar más luz natural durante el atardecer y reducir el consumo de electricidad en las horas de mayor demanda. El apagón original duró casi un año, desde marzo de 1992 hasta febrero de 1993, dejando varios registros de cortes que llegaban a varias horas diarias en diferentes zonas del país.

Hoy, el gerente de la Sociedad Hidroituango, Alejandro Arbeláez, ha sugerido evaluar nuevamente este adelanto de horarios. Su idea es que el país tenga una hora adicional de luz natural justo en el período donde más electricidad se consume: entre las 6:00 p. m. y las 9:00 p. m.. Aunque por ahora es apenas una propuesta sobre la mesa, Arbeláez ha pedido que se analice dentro de una reunión técnica con generadores, transmisores, gremios, reguladores y autoridades.

El clima político y climático se ha puesto tenso. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales informó en junio que las condiciones propias de El Niño ya están presentes en el océano y la atmósfera, con probabilidades superiores al 95% de mantenerse y fortalecerse durante el segundo semestre del año. Esto significa menores lluvias y menos agua en los embalses y reservorios que alimentan las plantas generadoras. Paralelamente, la Contraloría General advirtió que la combinación de esta sequía climática, déficit de energía firme, retrasos en proyectos de generación y deudas del Gobierno con el sector podría configurar una crisis severa.

Sin embargo, adelantar los relojes no es una solución milagrosa. La medida podría ayudar a cambiar los patrones de consumo en ciertas horas del día, pero los problemas de fondo van mucho más allá: la disponibilidad real de agua para generar energía, el funcionamiento de las plantas térmicas, la entrada en operación de nuevos proyectos y la salud financiera de las empresas del sector son factores determinantes que un simple cambio de horario no puede resolver.

Por ahora, lo próximo es ver si se instala esa mesa técnica antes del 7 de agosto, como lo están pidiendo varios actores del sector. En esa reunión evaluarían medidas preventivas más concretas, incentivos para la generación térmica, el pago de las deudas pendientes y otras alternativas que permitan evitar decisiones más drásticas si el panorama climático y financiero continúa deteriorándose. Colombia espera no tener que volver a vivir los apagones de 1992, pero claramente el país está buscando escenarios de contingencia.

Fuente original: KienyKe - Portada

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