La historia real de 'La Patillalera': cuando Rafael Escalona cantó un amor que nació en Los Corazones

En 1951, Luis Manuel Hinojosa se llevó a Carmen Ramona Bracho en su camión desde Patillal a Los Corazones, causando la furia de la abuela de la joven, Juana Arias. Rafael Escalona convirtió este episodio de amor y protesta familiar en la famosa canción 'La Patillalera'. Décadas después, los protagonistas contaron que duraron solo tres años juntos y tuvieron dos hijos, pero terminaron por razones del destino. La canción viajó por el mundo en voces de distintos artistas, inmortalizando una historia de amor provincial del Caribe colombiano.
En el Valledupar de mediados del siglo veinte, una historia de amor y rebeldía juvenil se convirtió en una de las canciones más memorables de Rafael Escalona. Todo comenzó a comienzos de los años 50, cuando Luis Manuel Hinojosa Sierra, un joven camionero de 28 años, decidió llevarse a Carmen Ramona Bracho Cataño en su Ford F5 color rojo modelo 46. Ella tenía apenas 18 años y era la nieta consentida de Juana Arias, una señora elegante y vestida de negro que no dudó en armar una gritería en Valledupar cuando se enteró de lo que había pasado. Ese domingo 31 de marzo de 1951, la pareja se fugó hacia el caserío de Los Corazones, jurisdicción de Valledupar, provocando el escándalo que después Escalona plasmaría en versos.
La abuela Juana Arias protestaba con toda la razón que le asistía. Había criado a su nieta "con buena ropa, con buen calzado, con mucho esmero y estimación", como diría después la canción, solo para verla partir con un camionero al que consideraba un sinvergüenza. Lo cierto es que la historia de Carmen Ramona y Luis Manuel fue mucho más complicada de lo que la canción contaba. Cuando los protagonistas rememoraron el episodio a comienzos del año 2000, revelaron que sus amoríos habían comenzado años antes, cuando ella vivía en Patillal y él también. Se enamoraron a pesar de la oposición clara de su abuela, quien incluso le sugería que mejor se metiera con un indígena de Atánquez. Pero el amor no escucha razones, como bien sabe cualquiera que haya estado en esa situación.
Carmen Ramona recordaba que después de esa noche en cine, cuando decidieron no esperar más, Luis Manuel los llevó a Los Corazones a la casa de Sarita Martínez. "Me dejó varios días porque tuvo que hacer un viaje en su camión. De allá me trajo a vivir a Valledupar, exactamente al barrio Cañaguate", contó años después. La pareja tuvo dos hijos bastante seguidos: María Paulina nació el 19 de mayo de 1952, y Jorge Luis llegó el 3 de julio de 1953. Pero lo que empezó con tanto amor solo duró tres años. Carmen Ramona descubrió que Luis Manuel estaba enamorado de su prima Celina Sierra y prefirió terminar de manera silenciosa, sin reproches. "No lo busqué, ni le dije nada porque a nadie se puede forzar para que viva con otro", explicó con una serenidad que delataba cuánto le había dolido aquella decisión.
Luis Manuel contaba su versión con la nostalgia de quien ya había vivido muchas cosas. Confirmó que se enamoraron cuando Carmen Ramona tenía apenas 16 años y que la relación fue en secreto porque Juana Arias se oponía con fiereza. "Me cuentan que el día siguiente de que me llevé a Carmen Ramona, Juana Arias salió a buscarla y alguien le dijo que la habían visto conmigo. Entonces armó una bulla diciendo que me iba a poner preso", recordaba. Pero la abuela no pudo con el amor de los jóvenes. Además de Carmen Ramona, otro músico local, Lorenzo Morales, también quedó prendado de la muchacha y le compuso su propia canción, "Carmen Bracho", pero ella no tenía ojos para nadie que no fuera Luis Manuel.
Fue precisamente Escalona quien supo ver en este episodio cotidiano de la región la materia prima para una gran canción. "Nosotros parrandeábamos mucho y una vez se montó al camión donde le conté sobre la muchacha. No pasó mucho tiempo cuando escuché la canción y me gustó porque decía la verdad", recordaba Luis Manuel. La canción de Escalona se extendió por el mundo en voces de distintos cantadores, comenzando con Alberto Fernández y llegando hasta Carlos Vives, llevando a todos los rincones la historia de cómo una abuela protestó porque su nieta preferida se fue en un camión con un hombre que ella no aprobaba. La letra capturaba perfectamente la rabia de Juana Arias: "Porque la nieta que más quería, la pechichona, la consentía, un dueño de carro cargó con ella".
Los protagonistas se despidieron de la vida dejando su huella en Patillal, pero la canción quedó dando vueltas por ahí, llevada por el viento como una flor arrancada. Rafael Escalona, ese juglar que recorría los pueblos del Caribe colombiano descubriendo historias de amor en cada esquina, había logrado lo que mejor sabía hacer: transformar la vida cotidiana en poesía con acordeón. Su genio no fue capaz de cambiar el final de esa historia de amor, pero sí de hacerla inmortal. Y cuando el maestro murió en Bogotá, dice la gente que en Valledupar llovió, como si el cielo también quisiera acompañar el duelo de quien supo cantarle al corazón de un pueblo entero.
Fuente original: Guajira News



