La hamburguesa barata tiene un costo que paga el contribuyente colombiano
Los trabajadores de comida rápida en Estados Unidos ganan tan poco que más de la mitad de sus familias necesita ayuda estatal para comer. El Estado estadounidense gasta 7 mil millones de dólares anuales en subsidios para estos empleados. Cuando compras una hamburguesa barata, en realidad estás pagando ese déficit a través de tus impuestos. El debate sobre si subir el salario mínimo crearía o destruiría empleos divide a economistas y políticos.
Cuando entras a una cadena de comida rápida y ves un menú barato que te sorprende, alguien está pagando la diferencia. No es magia de los descuentos: son trabajadores que ganan tan poco que necesitan dinero del gobierno para sobrevivir.
Adriana Álvarez trabaja a tiempo completo en un McDonald's de Chicago ganando US$9,75 la hora. El mes pasado, después de trabajar jornadas completas, le quedaron US$575. "¿Qué se supone que voy a hacer con eso?", pregunta. No es suficiente para pagar renta, guardería, comida y servicios. Por eso recibe ayuda estatal, aunque recientemente le negaron la renovación de los cupones de alimentos.
Un estudio de la Universidad de California de 2013 pone números a este problema. Los trabajadores de primera línea en restaurantes de comida rápida ganan en promedio US$8,69 la hora y rara vez reciben seguro de salud. Resultado: el 52% de las familias de estos empleados dependen de programas de asistencia estatal. El Estado desembolsa US$7 mil millones anuales para sostener a trabajadores que técnicamente tienen empleo. Más de la mitad de ese dinero va a programas de salud, pero también hay miles de millones en exenciones de impuestos y cupones de alimentación.
Esto significa que cuando compras una hamburguesa a precio de ganga, los impuestos que pagas están subsidiando al restaurante. La cadena paga salarios bajos, tú completas el dinero faltante a través de los tributos. Es un sistema donde el consumidor termina financiando lo que la empresa no cubre.
El debate sobre si aumentar el salario mínimo es la solución divide a economistas y políticos. Los que se oponen advierten que si las empresas tienen que pagar más, reducirán empleados, especialmente los jóvenes sin experiencia. Senadores republicanos bloquearon intentos de llevar el salario mínimo de US$7,25 a US$10,10 la hora. Ted Cruz dijo que hacerlo "les va a costar sus trabajos" a los más vulnerables.
Pero otros académicos y defensores de derechos laborales ven lo contrario. Señalan que esos trabajadores gastarían su dinero extra en consumo, estimulando la economía y creando empleo en lugar de destruirlo. La abogada Tsedeye Gebreselassie del Proyecto Nacional de Derecho Laboral enfatiza que "los estudios económicos y experiencia del mundo real han venido a dar un portazo al argumento de que se puede crear desempleo cuando subes el salario mínimo". Además, estos restaurantes son enormemente rentables. Las empresas "están sentadas sobre millones de dólares en beneficios", afirma Gebreselassie, "está claro que pueden permitirse pagar mucho más".
El presidente Obama se sumó a los defensores del aumento salarial en su discurso del Estado de la Unión de enero, pidiendo que le "denle un aumento a Estados Unidos". Para Adriana, tener al presidente de su lado "es una gran victoria", aunque reconoce que debería haberlo intentado antes. Ella y miles de trabajadores en su situación seguirán protestando por US$15 la hora y acceso a sindicatos. Lo que se defina aquí en Estados Unidos puede servir de lección para economías como la colombiana, donde la informalidad laboral y los bajos salarios generan dinámicas similares de subsidios estatales invisibles.
Fuente original: BBC Mundo - Economía
