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La guerra silenciosa de Antioquia: así leen los militares el control territorial de los grupos armados

Fuente: El Tiempo - Colombia
La guerra silenciosa de Antioquia: así leen los militares el control territorial de los grupos armados
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El conflicto en la ruralidad antioqueña se ha intensificado en los últimos años, con cuatro subregiones en situación crítica: Norte, Nordeste, Bajo Cauca y Suroeste. Los grupos armados ilegales compiten por el control territorial usando economías ilícitas como la minería y el microtráfico, mientras el Ejército opera con recursos limitados en más de 27.500 kilómetros cuadrados. Las autoridades militares comparan su estrategia con una partida de ajedrez donde cada movimiento busca estabilizar el territorio enfrentando a múltiples actores delictivos simultáneamente.

Mientras Medellín y el Valle de Aburrá cuentan con la protección de la Policía Metropolitana, la verdadera crisis de seguridad en Antioquia ocurre en municipios pequeños y alejados, donde la presencia del Estado es débil y los grupos armados ilegales operan casi sin obstáculos. En los últimos años, la situación ha escalado a niveles que obligaron a la Gobernación a pedir refuerzos directos del ministerio de Defensa.

Las cifras hablan por sí solas. En 2025, autoridades del departamento reportan que 44 miembros de la fuerza pública fueron asesinados por parte de beligerantes. Más allá de estos números, hay episodios que marcan la gravedad: el desplazamiento masivo de civiles, el derribo de un helicóptero antinarcóticos en Amalfi con 13 policías muertos, asesinatos de uniformados en Anorí, explosiones en Valdivia que cobraron la vida de dos soldados, y una lluvia constante de artefactos explosivos instalados en zonas rurales. El gobernador Andrés Julián Rendón y el secretario de Seguridad, general en retiro Luis Eduardo Martínez, han insistido en que la política de "paz total" del Gobierno Nacional ha permitido que el número de combatientes en estructuras ilegales aumentara de manera exponencial.

De las nueve subregiones que conforman Antioquia, el Norte presenta la situación más grave. Allí conviven tres actores armados en confrontación permanente: el clan del Golfo a través de su subestructura "Luis Hernando Rozo Bertel", los frentes 18 y 36 de disidencias de las Farc, y el frente "Héroes de Tarazá" del Eln. Municipios como Ituango, Toledo, San Andrés de Cuerquia, Briceño y Yarumal son escenarios de esta batalla silenciosa, donde especialmente el frente dirigido por alias "Calarcá" mantiene mayor control gracias a ingresos más altos de economías ilícitas. "El terreno no cambia pero el bandido es cíclico", explicó el brigadier general Carlos Eduardo Caycedo Bocanegra, comandante de la Cuarta Brigada del Ejército, quien tiene bajo su responsabilidad 91 de los 125 municipios del departamento.

La minería ilegal se ha convertido en el negocio más redituable para estos grupos. El comandante Caycedo reveló que las disidencias cobran entre el 10 y el 20 por ciento de la producción a los mineros ilegales de la región a cambio de permitirles operar. Esto genera más ingresos que el tráfico de estupefacientes. En el Occidente, el clan del Golfo a través de "Edwin Román Velázquez Valle" controla tan efectivamente el territorio que puede reforzar presencia en el Norte. En el Suroeste, la situación es diferente: una guerra desatada desde finales de 2024 enfrenta al clan del Golfo contra el brazo armado de "La Terraza" por el microtráfico, un negocio en auge que atrae trabajadores de otras regiones del país durante épocas de recolección, quienes terminan siendo reclutados por estas estructuras. Andes, municipio del Suroeste, alcanzó cifras históricas de homicidios a causa de este conflicto.

El desafío para las autoridades es monumental. La Cuarta Brigada debe cubrir más de 27.500 kilómetros cuadrados con apenas 7.000 hombres. El comandante Caycedo describe su labor como "una especie de partida de ajedrez" donde la estrategia es la que inclina la balanza a favor de la fuerza pública. "El objetivo final es estabilizar el territorio de manera estratégica", afirmó el general, explicando que sus equipos analizan minuciosamente la estructura del terreno, revisan registros históricos de comportamiento por sector y anticipan patrones que se repiten. Los principios operativos son cuatro: proteger a la población civil, reducir las capacidades de amenaza, proteger la gobernabilidad en los territorios y mantener intactas las capacidades de las fuerzas militares.

La batalla que libra Antioquia es compleja porque no se trata de un solo enemigo. Múltiples actores ilegales compiten simultáneamente por territorio y recursos, utilizando tácticas que van desde explosivos hasta control social en poblaciones vulnerables. Con recursos limitados y un terreno que favorece a quienes lo conocen mejor, las fuerzas públicas avanzan lentamente en una contienda que parece no tener fin cercano.

Fuente original: El Tiempo - Colombia

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