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La guerra en el Golfo Pérsico encarece el fertilizante y aprieta los bolsillos de los arroceros

Fuente: Portafolio - Economía
La guerra en el Golfo Pérsico encarece el fertilizante y aprieta los bolsillos de los arroceros
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El conflicto en el Golfo Pérsico está elevando los precios de fertilizantes en el mundo porque Irán es productor clave de estos insumos. Eso presiona directamente la rentabilidad de los arroceros colombianos, que dependen mucho de estos productos importados. Para defenderse, Fedearroz propone mejorar la tecnología en campo: usar mejor el agua, diagnosticar el suelo y aplicar fertilizante de forma más eficiente.

La guerra en el Golfo Pérsico no es solo noticia internacional. Está golpeando el bolsillo de los productores de arroz en Colombia. Según Rafael Hernández Lozano, gerente general de Fedearroz, "El conflicto bélico en el golfo pérsico no puede verse como un hecho aislado por parte de los productores arroceros en Colombia". El problema es simple: Irán es uno de los mayores productores de fertilizantes nitrogenados del mundo porque tiene acceso a gas natural barato. Cuando hay turbulencia en esa región, los precios de esos insumos se disparan globalmente.

Para el arrocero colombiano, esto es especialmente delicado. Los fertilizantes representan un costo importante de producción y vienen de afuera. Cuando suben de precio por conflictos geopolíticos, restricciones logísticas o problemas en las rutas marítimas, la rentabilidad se reduce. El arroz es un alimento básico en Colombia, así que si los productores pierden márgenes de ganancia, eventualmente eso puede afectar la oferta y los precios en el supermercado.

Pero Fedearroz no está cruzada de brazos. La estrategia es aprender a ser más eficiente con lo que se tiene. Comienza con algo básico: conocer el suelo. Un análisis químico revela qué nutrientes ya están disponibles en la tierra, evitando aplicar fertilizante innecesariamente. De ahí en adelante, la idea es fraccionar la aplicación de nutrientes, especialmente nitrógeno y potasio, aplicándolos en los momentos exactos cuando la planta los necesita más. Así se reduce el desperdicio.

El manejo del agua también es clave. Mantener niveles óptimos de riego después del macollamiento (cuando la planta empieza a ramificarse) ayuda a que la planta absorba mejor los nutrientes y reduce pérdidas por evaporación. La micronivelación del terreno completa el cuadro: asegura que el agua y el fertilizante se distribuyan uniformemente, sin zonas con exceso o déficit que perjudiquen el cultivo.

Todo esto suena técnico, pero lo importante es lo práctico: gastar menos insumo para producir igual o más. A eso se suma la selección de variedades adaptadas y el pre-abonamiento en las etapas iniciales. Fedearroz además recomienda que los productores usen herramientas de agricultura de precisión y se organicen para compras consolidadas, negociando mejor precio cuando compran en grupo.

El gremio enfatiza que no se trata solo de sobrevivir a la volatilidad internacional, sino de construir una arrocería colombiana más resiliente. Como lo resume Fedearroz en su conclusión, "Convertir la tecnología y eficiencia en aliadas, es una respuesta inteligente y una necesidad impostergable". En tiempos de incertidumbre global, la disciplina técnica y la planificación son lo único que garantiza que los arroceros sigan siendo competitivos.

Fuente original: Portafolio - Economía

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