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La guerra con Irán divide a la OTAN: Trump presiona a aliados mientras nacionalistas europeos le dan la espalda

Fuente: France 24 - Europa
La guerra con Irán divide a la OTAN: Trump presiona a aliados mientras nacionalistas europeos le dan la espalda
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Donald Trump arrremete contra la OTAN porque sus miembros se rehúsan a participar en la guerra contra Irán, pero sus supuestos aliados ideológicos en Europa tampoco lo apoyan. Italia, Francia y Alemania han negado bases militares, cerrado espacios aéreos o criticado los objetivos de la contienda. La alianza atlántica enfrenta su mayor crisis desde que Trump amenaza con abandonarla una vez termine el conflicto en Medio Oriente.

El enfrentamiento entre Donald Trump y la OTAN ha encontrado un nuevo epicentro: la guerra contra Irán. El presidente estadounidense arremetió nuevamente contra la organización transatlántica después de reunirse con su secretario general, Mark Rutte, acusando a los aliados de "dar la espalda" a Washington. "¡Ninguna de estas personas, incluyendo nuestra propia, muy decepcionante OTAN, entendió nada a menos que se les pusiera bajo presión!", publicó Trump en su red social Truth Social el jueves 9 de abril. Lo paradójico es que ni siquiera sus aliados ideológicos en Europa le siguen la corriente en esta batalla.

La presión de Trump es inmediata y concreta. Diplomáticos citados por Reuters señalaron que Rutte comunicó a los países miembros que el presidente exige compromisos específicos en los próximos días para asegurar la navegación en el estratégico estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el comercio mundial. Esto viene después de que Teherán reabriera fuego contra Israel y cerrara nuevamente ese paso, acusando violaciones a la tregua de dos semanas que se había alcanzado. Mientras Trump presiona, Rutte intenta calmar las aguas, reconociendo que "algunos aliados fueron, por decirlo suavemente, un tanto lentos" pero asegurando que ahora "están haciendo todo lo que Estados Unidos les pide, casi sin excepción".

Sin embargo, los líderes que Trump consideraba cercanos le están plantando cara. Giorgia Meloni, la primera ministra italiana a quien Trump ha elogiado como "gran líder", rechazó de plano permitir que aviones estadounidenses usaran una base aérea en Sicilia para atacar Irán. Roma argumentó que sus tratados de seguridad no contemplaban esas operaciones ofensivas. Cuando Meloni compareció ante el Legislativo italiano, fue más allá y reconoció que el ataque contra Irán se realizó "fuera del derecho internacional". De igual forma, Marine Le Pen, la ultraconservadora francesa, cuestionó públicamente los objetivos de la guerra preguntando "¿Alguien entiende cuál es el objetivo final de esta guerra?" y los calificó como "erráticos".

El desacuerdo se extiende a Alemania, donde Tino Chrupalla, del partido ultraderechista Alternativa para Alemania, pidió el retiro de las tropas estadounidenses del país. "Es hora de retirar las tropas aliadas y las armas nucleares de Alemania para seguir una política exterior independiente", expresó a finales de marzo. Consideró que la OTAN "sirve demasiado a los intereses de Estados Unidos". Aunque el canciller Friedrich Merz mantiene una posición más colaborativa, reconoció que la guerra se ha convertido en una "prueba de estrés" para la alianza.

Otros países también han puesto distancia. Francia negó permiso para que aviones con munición pasaran sobre su territorio hacia Israel, lo que provocó que Trump escribiera en redes sociales: "Francia no permitió que aviones con destino a Israel, cargados de suministros militares, sobrevolaran el territorio francés. ¡Francia ha sido MUY POCO COLABORADORA con respecto al 'Carnicero de Irán'". España fue aún más lejos: fue el primer país europeo en negar el uso de bases militares a Trump y cerró su espacio aéreo a las aeronaves involucradas en la guerra, por lo que enfrentó amenazas comerciales estadounidenses.

La única excepción brillante para Trump es Hungría. El vicepresidente JD Vance visitó esta semana al primer ministro Viktor Orbán, asistiendo a mítines electorales y respaldando su reelección como "defensor de la civilización occidental". Pero incluso con este guiño explícito de Washington, no está claro si la imagen polarizada de Trump por la guerra contre Irán ayudará a Orbán en las urnas.

La tensa relación entre Trump y sus aliados trasciende solo el conflicto iraniano. El presidente ha ejercido presión por adquirir Groenlandia, impuesto aranceles hostiles y sembrado discordia sobre la guerra en Ucrania. Con amenazas de abandonar la OTAN una vez termine el conflicto en Medio Oriente, la alianza atlántica enfrenta una crisis sin precedentes: sus miembros creen que Trump los necesita, pero Trump parece creer que ya no los necesita.

Fuente original: France 24 - Europa

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