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La Guajira necesita votos libres, no moneda de cambio político

Fuente: La Guajira Hoy

En La Guajira persiste la práctica de condicionar el voto a cambio de empleo, favores o promesas. Los ciudadanos deben llegar a las urnas sin presiones ni compromisos heredados que los encadenen políticamente. El sufragio libre y consciente es fundamental para que la democracia funcione y el departamento pueda avanzar hacia decisiones que beneficien realmente a la población.

La Guajira se acerca nuevamente a una jornada electoral que demanda reflexión seria de sus ciudadanos. Cada persona que entre al cubículo debe hacerlo con la cabeza clara, sin cargas del pasado y sin la obligación de pagar deudas políticas. El voto no puede seguir siendo un objeto de negociación en un departamento donde la gente sigue esperando soluciones reales para sus problemas más urgentes.

Durante años, una parte considerable de la población guajira ha votado por obligación más que por convicción. Muchos han marcado una papeleta porque dependía de ello su trabajo, porque esperaban una ayuda, un contrato o la buena voluntad de alguien con poder en la región. En un territorio donde las oportunidades de empleo son escasas, la política se ha convertido para algunas familias en la única puerta aparente hacia la estabilidad económica. Esa realidad existe y es importante reconocerla sin eufemismos.

Las fuentes de empleo formal en La Guajira siguen siendo limitadas. Está Cerrejón como gran generador de trabajo, el comercio que mueve a Maicao, la administración pública con su Gobernación y 15 alcaldías, algunos proyectos empresariales ocasionales y las dinámicas comerciales de Riohacha, Fonseca y municipios cercanos. Esta concentración de oportunidades laborales facilita que los jefes políticos condicionen el voto: quien controla esos empleos controla también las decisiones electorales de quienes dependen de ellos.

Conviene recordar que la política tiene un propósito mucho más noble que el de servir como herramienta de presión. Las divisiones entre derecha e izquierda surgieron en Europa hace siglos, durante la Revolución Francesa de 1789, cuando los diputados se ubicaban en la Asamblea Nacional según pensaban sobre el poder del rey. A la derecha estaban quienes defendían el orden tradicional y los privilegios. A la izquierda, quienes pedían cambios profundos, mayor igualdad y nuevas formas de gobierno. En Colombia, esas corrientes se organizaron en partidos desde mediados del siglo diecinueve. Con el tiempo, estos conceptos evolucionaron y hoy representan diferentes maneras de entender el Estado, la economía, los derechos y la justicia social.

El problema surge cuando el elector no vota por ideas o programas, sino por presión, gratitud forzada o conveniencia del momento. Todavía hay guajiros que siguen un grupo político porque allí trabaja un pariente, porque recibieron una ayuda o porque sienten miedo a quedarse fuera de oportunidades futuras. Ese comportamiento debilita la democracia. El voto debe ser libre, secreto y resultado de una decisión consciente. Nadie tiene derecho a exigirle a otro ciudadano que vote por una opción específica a cambio de un favor, un mercado, un contrato o una promesa incumplida. La necesidad económica no debería convertirse en cadena política.

Lo realmente significativo es que cada guajiro valore lo que significa su voto. Ese acto dentro del cubículo define el futuro del país, del departamento y de los municipios. Quien marca una papeleta sin reflexionar puede terminar sufriendo cuatro años de decisiones equivocadas que afecten directamente su vida y la de su familia.

La invitación es simple pero importante: votar con tranquilidad, con memoria del pasado y con dignidad personal. Cada persona debe revisar las propuestas, los antecedentes y el comportamiento de quienes piden su respaldo. La Guajira requiere ciudadanos verdaderamente libres frente a las urnas, capaces de decidir sin miedo, sin presión y sin vender su consciencia a ningún jefe político.

Fuente original: La Guajira Hoy

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