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La Guajira enfrenta emergencia de incendios con bomberos sin recursos ni garantías

Fuente: Diario del Norte

La Guajira experimenta una temporada seca crítica anunciada desde hace meses, pero las instituciones no han actuado para prevenirla. Los cuerpos de bomberos en los 15 municipios carecen de recursos básicos: máquinas averiadas, sin combustible, salarios impagos y sin seguridad social. Los incendios recientes en Riohacha y Maicao evidencian una crisis que pudo haberse evitado con prevención real en lugar de discursos.

Cada año es la misma película. El Estado advierte sobre posibles crisis climáticas, decreta medidas y promete prevención. Pero cuando llegan las emergencias, la realidad desenmascara lo que siempre fue obvio: los anuncios nunca se convirtieron en acciones concretas.

Esta vez, La Guajira experimenta de nuevo los efectos de una temporada seca que amenaza con convertirse en un desastre mayor. Los incendios que han consumido viviendas y negocios en Riohacha y Maicao en las últimas horas no son sorpresas; son la consecuencia predecible de una crisis que fue anunciada desde hace meses por organismos nacionales y expertos en gestión del riesgo. El fenómeno de El Niño, con sus temperaturas extremas y sequías prolongadas, no llegó de sorpresa. Lo que sí sorprende es la incapacidad institucional para responder.

Mientras los alertas sobre esta temporada crítica circulaban en reuniones y documentos oficiales, en los 15 municipios del departamento los cuerpos de bomberos agonizaban en la precariedad. Las estaciones funcionan sin recursos suficientes. Las máquinas están varadas por falta de mantenimiento y combustible. Los bomberos, hombres y mujeres que arriesgan sus vidas para proteger a la comunidad, no tienen garantías mínimas de seguridad social ni percepciones a tiempo. Es decir, el sistema que debería estar blindado cuando más se necesita está completamente desprotegido.

En Riohacha el panorama es aún más frustrante. Existen convenios firmados que supuestamente garantizarían la operatividad del cuerpo de bomberos, pero el dinero no ha sido desembolsado con la urgencia que demanda una emergencia. Hay compromiso en el papel, pero no hay voluntad ejecutiva. Mientras los trámites duermen en escritorios, la capacidad de respuesta se desmorona y cada incendio que avanza expone la vulnerabilidad del sistema.

Lo que está ocurriendo estos días debería ser la señal definitiva para que administraciones municipales y gobierno departamental reaccionen. No se trata solo de contar historias de heroísmo de los bomberos apagando fuegos con equipos deteriorados. Se trata de proteger vidas, patrimonio y territorio con seriedad y preparación real.

La pregunta incómoda permanece sin respuesta: ¿qué están esperando para actuar? ¿Una tragedia aún mayor? La prevención no puede seguir siendo un discurso que se repite cada temporada crítica mientras los recursos se ejecutan lentamente o no se ejecutan. La Guajira no necesita más ruedas de prensa. Necesita acciones concretas, transparencia en el manejo de dineros y responsabilidad sobre el terreno. Porque cuando el fuego avanza, la improvisación también quema.

Fuente original: Diario del Norte

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