La Guajira enfrenta crisis por muertes de VIH: cifras alarmantes y falta de medicamentos

La Guajira reporta 399 muertes por VIH en lo que va del año, con cifras especialmente alarmantes en población vulnerable. El 86.9 por ciento de los fallecidos pertenecen al estrato socioeconómico más bajo, y la comunidad indígena representa el 37.6 por ciento de las muertes. Las autoridades de salud advierten que la falta de acceso oportuno a medicamentos agrava la crisis, mientras pacientes denuncian demoras en la entrega de tratamientos por parte de las EPS.
La situación de salud en La Guajira se ha vuelto crítica. Un reporte del Instituto Nacional de Salud conocido a inicios de noviembre revela que el número de muertos por VIH en el departamento amerita cambios urgentes en la estrategia asistencial oficial. Los números no mienten: 399 fallecidos en lo que va del año, de los cuales 255 son hombres y 144 mujeres. Es una cifra que debería tener a las autoridades buscando soluciones inmediatas.
Lo más preocupante es que la enfermedad no respeta edades. El informe registra la muerte de 9 niños menores de 5 años y 11 adultos mayores de 65 años. Pero hay un patrón que asusta más aún: el VIH golpea desproporcionadamente a la población más vulnerable. Los pobres aportan el mayor número de víctimas, y dentro de este grupo, la comunidad indígena carga con el 37.6 por ciento de los fallecidos. Esto no es casualidad: el 86.9 por ciento de las muertes ocurre en personas del estrato socioeconómico 1, mientras que el 79 por ciento de esos muertos están inscritos en el sistema subsidiado de salud.
El secretario de Salud del Distrito de Riohacha, Carlos Manuel Acosta Medina, explicaba hace una semana que "una persona que esté infectada con el VIH Sida perfectamente puede morir de vieja, pero para eso, se necesita que el paciente tenga al día los medicamentos para mantener firme su sistema inmunológico". El problema es que muchos no los tienen. Pacientes reclaman constantemente por la morosidad en la entrega de medicamentos por parte de las EPS, dejándolos expuestos a complicaciones evitables.
Los casos más crudos revelan el abandono que enfrentan estos enfermos. En el primer trimestre del año, una paciente adicta a sustancias psicotrópicas fue abandonada por su familia y por la sociedad. Sin dinero, sin medicinas, se refugió en la zona del Polideportivo o Mercado Viejo, donde pasó tres semanas esperando la muerte. Se convirtió en una cifra más, un número estadístico. Mientras tanto, hay 398 enfermos más que viven en la angustia de que su historia se repita, esperando que les entreguen los medicamentos o que, si deben recurrir a la calle, alguien los encuentre y los lleve a un centro asistencial con trato digno.
Las autoridades de La Guajira no pueden seguir mirando para el lado. Se necesita un plan de choque real que localice a cada contagiado y garantice el acceso oportuno a medicamentos. De lo contrario, más historias de abandono y muerte seguirán escribiéndose en las calles del departamento.
Fuente original: Periódico La Guajira



