La Guajira en las urnas: más allá de candidatos, una decisión sobre el futuro

La Guajira se prepara para las elecciones presidenciales enfrentando una paradoja: territorio rico en recursos naturales pero afectado por pobreza, crisis de agua y desempleo. El columnista Ranzell Elias Saurith Lindo, publicado en Guajira News, llama a los ciudadanos a superar el abstencionismo y votar desde el análisis responsable, considerando propuestas concretas sobre desarrollo económico, transición energética, crisis hídrica y fortalecimiento institucional, más allá de preferencias personales o miedo.
La Guajira se mira al espejo en estos días de campaña electoral, pero no es una reflexión que gire solo alrededor de candidatos y partidos políticos. Lo que está realmente en juego es cómo el departamento quiere relacionarse con su propio futuro. De cara a las elecciones presidenciales del 31 de mayo y posiblemente del 21 de junio, el territorio enfrenta una decisión que trasciende las simpatías del momento: es un llamado a pensar en la historia, en las heridas sociales sin cicatrizar y en las posibilidades reales de un pueblo.
La paradoja guajira es conocida en el país, pero raramente comprendida en toda su magnitud. Aquí existe riqueza natural inmensa, diversidad cultural envidiable y una ubicación estratégica sin igual. Sin embargo, las comunidades siguen enfrentando pobreza multidimensional, escasez de agua, desempleo juvenil especialmente en jóvenes, instituciones débiles y desigualdades profundas. Mientras el debate nacional se polariza alrededor de ideologías, en La Guajira todavía hay territorios esperando soluciones básicas que simplemente nunca terminan de llegar.
Por eso el primer reto es claro: vencer el abstencionismo. Cuando alguien decide no votar, no está siendo neutral. Esa ausencia deja espacios vacíos que otros grupos políticos sí están dispuestos a ocupar. En un departamento donde durante años los liderazgos tradicionales, los favores y las relaciones de dependencia han marcado el juego electoral, cada ciudadano que participa fortalece su capacidad de equilibrar el poder político real.
Pero votar exige algo más que ir a las urnas. El verdadero desafío está en cómo se toma la decisión política. El país debate hoy modelos de desarrollo profundamente distintos, y cada uno impactará directamente el futuro económico de La Guajira. Hay candidaturas que apuestan por fortalecer la seguridad, reactivar la producción tradicional y mantener el extractivismo como motor principal. Ese discurso toca a sectores que ven en el carbón, el gas y la inversión privada una fuente necesaria de empleo. Miles de familias viven directa o indirectamente de la minería y la energía, y esa realidad no es menor.
Sin embargo, es legítimo preguntarse si continuar apostando exclusivamente al modelo extractivo resolverá problemas que han permanecido intactos por décadas. La Guajira ha generado riqueza para toda la nación, pero gran parte de esa riqueza no se ha traducido en bienestar real para muchas de sus comunidades. Al mismo tiempo, existen otras propuestas que plantean acelerar la transición energética, fortalecer inversión social y descentralizar más recursos hacia los territorios. Esas iniciativas conectan con la urgencia de diversificar la economía, mejorar servicios públicos y reducir desigualdades históricas. Pero también generan incertidumbre legítima entre quienes temen que una transición mal planificada afecte el empleo, las regalías y la sostenibilidad económica del departamento.
Ahí está el verdadero reto del elector guajiro: no votar desde el miedo o la emoción momentánea, sino desde análisis responsable. La pregunta no debería ser solo qué candidato "gusta más", sino cuál realmente entiende la complejidad de La Guajira. ¿Quién tiene soluciones serias para la crisis hídrica? ¿Quién plantea alternativas económicas viables para cuando el modelo extractivo pierda fuerza? ¿Quién va más allá del discurso simbólico para entender a las comunidades Wayuu? ¿Quién comprende que las instituciones locales necesitan fortalecimiento?
El futuro del departamento no depende solo de discursos sobre seguridad o crecimiento. Depende de construir un modelo que combine inversión social, estabilidad económica, instituciones fuertes y respeto territorial. Eso exige ciudadanos informados que lean propuestas, contrasten discursos y entiendan que las decisiones presidenciales tendrán efectos concretos en la vida diaria. La política energética, la inversión pública, la seguridad fronteriza y el manejo de regalías no son debates lejanos: impactarán directamente el próximo cuatrienio. Los guajiros saben que su tierra merece más que aparecer en titulares nacionales durante crisis o campañas. Merece un debate serio sobre desarrollo, oportunidades y dignidad. Y eso solo es posible con los ojos bien abiertos frente al espejo.
Fuente original: Guajira News

