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La Guajira en juego: entre el petrismo y la maquinaria tradicional rumbo a 2026

Fuente: Diario del Norte

Con más de 716 mil guajiros habilitados para votar, La Guajira se perfila como un territorio clave en las presidenciales de 2026. El Pacto Histórico mantiene ventaja tras la victoria de Gustavo Petro en 2022 con 64%, pero los partidos tradicionales como la U, el Conservador y Cambio Radical buscan revertir esa tendencia. Iván Cepeda lidera las encuestas con casi 49% de intención de voto, mientras candidatos como Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella intensifican sus recorridos por la región.

La Guajira es un territorio que pesa en la balanza electoral colombiana. Con un potencial de casi 716 mil votantes habilitados para estas presidenciales de 2026, el departamento es pieza clave en la costa Caribe, una región que en total suma más de 8.8 millones de electores potenciales. Pero aquí la política no es simple ni se define solo entre dos candidatos: es un tablero complejo donde conviven estructuras políticas tradicionales muy enraizadas con nuevas fuerzas que ganaron terreno en las recientes elecciones legislativas.

En La Guajira el panorama actual es así de complicado. El Partido de la U sigue siendo muy fuerte, vinculado a líderes como Alfredo Deluque y Jorge Nenón Figueroa. El Conservador mantiene su capacidad de movilización, con Juan Loreto Gómez como figura relevante. Cambio Radical se posiciona como una de las maquinarias más poderosas del Caribe. El Liberal Colombiano conserva bases electorales sólidas en varios municipios. Y ahora, el Pacto Histórico ha irrumpido de manera relevante, ganando curules en el Senado 2026 y abriendo espacio para nuevos liderazgos que antes parecían imposibles en un territorio dominado por los clanes tradicionales.

La pregunta que muchos se hacen es si la izquierda podrá repetir lo que Gustavo Petro logró hace poco. En 2022, el presidente actual arrasó en La Guajira con 64,56% de los votos, sumando 162.849 sufragios. Su contrincante, Rodolfo Hernández, apenas llegó al 33,73% con 85.101 votos. Pero aquí viene lo preocupante para el Pacto: la abstención superó el 50%, lo que significa que menos de la mitad de los guajiros se molestó en ir a votar.

Ahora los candidatos están en campaña agresiva. Abelardo De La Espriella ya visitó La Guajira como candidato oficial. Paloma Valencia tiene viajes programados. E Iván Cepeda, aunque aún no ha visitado la península de forma oficial, goza de una simpatía interesante entre los electores que puede traducirse en votos. Esto genera un reto real para los partidos de derecha y centro derecha, que ven cómo Cepeda lidera las encuestas de abril de 2026 con cifras cercanas al 49,2% en la región Caribe, según los sondeos que conocemos.

Sin embargo, hay un elefante en la sala que la propaganda electoral no menciona lo suficiente. La Guajira sufre crisis históricas que no se resuelven con discursos: la falta de agua, la inseguridad sin control, el desempleo crónico y desnutrición en menores de cinco años son realidades que golpean a diario. Aunque nadie ha medido la satisfacción o insatisfacción real de los guajiros con el Gobierno Petro, es claro que el departamento necesita atención seria en sus 15 municipios, algo que va más allá de dinámicas partidistas.

Mientras tanto, los viejos líderes locales siguen teniendo peso pese a las investigaciones por corrupción que rodean casos como el de la Ungrd. Las estructuras tradicionales mantienen influencia en publicidad y movilización electoral. El resultado final dependerá de lo que decidan los guajiros en las urnas el 31 de mayo. Lo que está claro es que esta elección presidencial será un termómetro de si el Pacto Histórico consolidó su llegada a La Guajira o si la maquinaria tradicional logra recuperar terreno perdido.

Fuente original: Diario del Norte

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