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La Guajira demuestra que el talento colombiano nace donde menos oportunidades hay

Fuente: Diario del Norte

Mientras Colombia se prepara para el Mundial, regiones históricamente olvidadas como La Guajira aportan jugadores de élite a la Selección Nacional. Departamentos con los PIB más bajos del país concentran el mayor talento futbolístico, evidenciando una realidad incómoda: en Colombia el talento está repartido por todo el territorio, pero las oportunidades no. La Guajira, conocida más por sus crisis humanitarias, ha dado al país futbolistas como Luis Díaz y Álvaro Montero, quienes crecieron en canchas precarias del abandono estatal.

Mientras toda Colombia se alista para el primer partido del Mundial, hay una historia que va más allá de los goles y las clasificaciones. La Selección Nacional no solo representa un sueño deportivo; también nos muestra las contradicciones más profundas del país: donde hay menos riqueza económica, florece el talento futbolístico.

Si se mira con cuidado de dónde vienen los 26 jugadores convocados para este torneo, surge una conclusión incómoda. El talento colombiano no nace en las zonas donde se concentra la riqueza. Por el contrario, muchas de nuestras mejores figuras brotan de territorios que cargan historias de pobreza, exclusión y abandono estatal. Departamentos como La Guajira, Magdalena, Cesar, Bolívar, Chocó, Nariño y Cauca manejan PIB muy por debajo de lo que concentra la zona Andina, pero aportan más jugadores a la tricolor.

La región Caribe, junto con la Pacífica, concentra el mayor aporte a la selección. Solo cinco atletas de esta región representan el 14.5% del equipo: Luis Díaz y Álvaro Montero de La Guajira, Luis Suárez del Magdalena, Jorge Carrascal de Bolívar y Willer Ditta del Cesar. Nombres que llevan consigo historias de superación desde las canchas más precarias.

La Guajira merece especial atención. Es un departamento que suele aparecer en los titulares por crisis de agua, desnutrición infantil y dificultades sociales que golpean a sus comunidades. Sin embargo, también ha sido tierra fértil para el deporte. Más allá de Luis Díaz y Álvaro Montero, el departamento ha entregado talentos como Olinto Serrano en 1962 y Arnoldo Iguarán en los años noventa. Son hombres brotados de los potreros y canchas muy precarias, donde el abandono estatal es visible en cada esquina.

Lo que esto debería revelarle al país es que la mayor riqueza de Colombia no está en sus cifras económicas. Está en su gente, dispersa en territorios que han aprendido a convertir la adversidad en esperanza. Pero esa esperanza tiene un precio: mientras La Guajira aporta jugadores de clase mundial con solo el 1.5% del PIB nacional, la inversión en deporte de base sigue siendo precaria. Sin canchas dignificadas, sin apoyo logístico, sin organización real.

Por eso, además de celebrar a nuestros futbolistas en el mundial, el país debería hacer una apuesta más decidida en el deporte de base. Cada cancha recuperada, cada escuela de formación fortalecida y cada niño respaldado representan una oportunidad para que el talento que ya existe en nuestras regiones más olvidadas pueda desarrollarse sin tener que esperar un milagro para llegar a la élite. Colombia tiene la materia prima. Lo que le falta es apostar de verdad por ella.

Fuente original: Diario del Norte

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