La Guajira abre diálogo para construir su futuro energético sin dejar atrás a mineros

La Gobernación de La Guajira inició un encuentro participativo para diseñar cómo el departamento puede pasar de depender del carbón a fuentes limpias como energía eólica y solar, sin que los trabajadores y comunidades Wayuu se queden sin oportunidades. El evento cuenta con apoyo técnico de la Organización Internacional del Trabajo y busca que la transición energética genere nuevos empleos y desarrollo económico en la región.
La Gobernación de La Guajira abrió las puertas a un diálogo que llevaba tiempo siendo necesario. Bajo el nombre "Tejiendo Energía para La Guajira: una hoja de ruta hacia la transición justa", la administración departamental convocó a un espacio donde diferentes actores pueden sentarse a conversar sobre cómo transformar la economía de la región. No es cualquier conversación: se trata de pensar colectivamente cómo pasar de un modelo energético basado en la extracción de carbón a uno que aproveche las fuentes limpias, sin que en el camino se queden atrás quienes han construido sus vidas alrededor de la minería.
La Guajira tiene un potencial que pocas regiones en el país pueden presumir. Los vientos que barren el departamento son de los mejores de Colombia para generar energía eólica, con una capacidad instalada estimada en 21 GW. Además, la radiación solar es de las más altas que se registran en el territorio nacional. Sin embargo, esa riqueza energética contrasta con una economía que históricamente ha dependido casi completamente del Cerrejón, una de las minas de carbón a cielo abierto más grandes del mundo. El reto es aprovechar ese potencial renovable de manera que cree empleo y oportunidades para las comunidades, especialmente para los Wayuu, quienes son mayoría en la región.
Aquí es donde entra en juego el concepto de transición justa. No se trata simplemente de dejar de extraer carbón y empezar a generar energía renovable. Se trata de hacerlo de tal forma que quienes trabajaban en la minería encuentren nuevas formas de ganarse la vida, que las brechas sociales y económicas se cierren en lugar de ampliarse, y que el bienestar de la población guajira sea el norte de cualquier decisión. El encuentro cuenta con el respaldo técnico de la Organización Internacional del Trabajo, lo que le da seriedad al proceso.
Este tipo de espacios de diálogo participativo son en realidad un acto de apuesta por la paz. La Guajira ha sufrido mucho en las últimas décadas, y un proceso de transformación económica mal hecho podría profundizar conflictos. Pero uno bien pensado, que escuche todas las voces y que garantice los derechos de los trabajadores y las comunidades, tiene el potencial de sentar bases nuevas para el desarrollo territorial. La región está tomando las riendas de su propio futuro, y eso es un paso que vale la pena seguir de cerca.
Fuente original: La Guajira Noticias
