La Fórmula 1 abre sus secretos tecnológicos al mundo real fuera de la pista
Las grandes escuderías de Fórmula 1, basadas principalmente en Inglaterra, están compartiendo por primera vez sus avances tecnológicos con otras industrias. McLaren y Williams crearon divisiones especializadas para aplicar técnicas de ingeniería de carreras en farmacéutica, medicina y manufactura. Lo que antes era guardado celosamente ahora genera innovación en hospitales, fábricas de medicinas y centros médicos.
Durante décadas, la Fórmula 1 ha sido una bóveda blindada de secretos tecnológicos. Los equipos competían ferozmente por mantener sus avances bajo llave, lejos de rivales y del público. Pero algo cambió recientemente. Las grandes escuderías están entreabriendo las puertas y revelando conocimientos que acumularon refinando máquinas y procesos durante años. El grueso de esta industria opera en la zona rural de Oxfordshire y Northamptonshire en Inglaterra, conocida como Motorsport Valley. De los 11 equipos que compiten este año, ocho tienen su base en el Reino Unido.
McLaren es un ejemplo perfecto de cómo la tecnología de carreras se está transformando en soluciones prácticas. La sede de la escudería, diseñada por el arquitecto Norman Foster, parece más un hospital que un taller. Dentro, los autos de carrera son lo que los ingenieros llaman máquinas productoras de información. Cada vehículo lleva unos 120 sensores que durante una carrera envían 750 millones de números en tiempo real. Toda esa información se analiza para mejorar el auto semana a semana y para diseñar tácticas que permitan ganar. Como explicó Peter van Manen, director ejecutivo de McLaren Electronics: "La información sólo es útil si uno la puede analizar y usar".
Uno de los espectáculos más fascinantes de la F1 es el pit stop, esa parada técnica en la que 17 mecánicos perfectamente coordinados cambian llantas, ajustan alerones y atienden al piloto en menos de 25 segundos. Un cambio de llanta toma entre 2 y 2,5 segundos. Es una sinfonía de ingeniería humana que McLaren decidió embotellar y vender a otras industrias. Hace siete años creó McLaren Applied Technologies para llevar esos procesos fuera del circuito.
La empresa lo comprobó en la fábrica de GlaxoSmithKline en Berkshire, donde producen cremas dentales. Cada vez que necesitaban cambiar tubos o empaquetados para diferentes mercados, perdían 39 minutos en la línea de producción. Aplicando la metodología del pit stop, redujeron esos tiempos a 15 minutos, lo que permitió producir siete millones de tubos adicionales al año. El director de ingeniería de la planta, Shuan Glover, le dijo a la BBC: "Históricamente, los operadores consideraban esos cambios en la línea de producción como momentos perdidos que les disgustaban. McLaren nos enseñó que las paradas en boxes son los momentos en los que se pueden ganar o perder las carreras, así que ahora las vemos como una forma de vencer a la competencia".
La aplicación se extendió incluso a la medicina. En un consultorio de Stowmarket en Inglaterra, el doctor Simon Rudland y sus colegas trabajaron con McLaren en un proyecto para combatir la obesidad. Crearon un aparato que se ata al cuerpo para recopilar información mientras los pacientes caminan, comen o hacen ejercicio. La idea era que los pacientes entendieran mejor la relación entre la energía que entra y la que gasta. Rudland explicó: "Tuvimos muy buenos resultados durante el piloto. Recibimos respuestas como: 'Aspiré todo el piso de la casa y sólo quemé 60 calorías. Hasta ahora no había entendido cuánto tenía que aumentar mi ritmo cardíaco para incrementar la pérdida de calorías'".
Williams, el otro gigante de la F1, también abrió una división hace tres años con el mismo propósito. Su director ejecutivo, Mike O'Driscoll, señala que lo que diferencia a la F1 es la velocidad de desarrollo. "La rapidez en el desarrollo es una de las características que diferencian a la F1. De hecho, la velocidad de la reacción es una de las razones por las cuales la F1 puede ayudar a una gran cantidad de organizaciones más grandes y establecidas, que quizás son más burocráticas, a progresar más rápido". O'Driscoll reconoce además que el timing es perfecto: materiales ligeros, aerodinámica, electrificación. Todas son soluciones de eficiencia energética que el mundo necesita. Y claro está, diversificarse también tiene sentido en términos comerciales para las escuderías.
Fuente original: BBC Mundo - Tecnología
