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La democracia colombiana necesita reconciliación nacional, no más odios

Fuente: Las Noticias Cartagena

Colombia es un estado de derecho democrático donde el pueblo elige sus autoridades a través del voto. Sin embargo, mientras se prepara el debate electoral para elegir presidente en 2026, expertos advierten que la verdadera democracia solo será posible si dejamos atrás la violencia y los odios que nos dividen. La reconciliación nacional y el respeto por quienes piensan diferente son fundamentales para que la democracia sea realidad y no solo promesa.

La democracia tiene raíces antiguas. Viene del griego dēmokratía, que literalmente significa "poder del pueblo". Los atenienses fueron quienes la inventaron hace más de dos mil años, especialmente bajo el liderazgo de Clístenes. En aquella época, los ciudadanos se reunían en asambleas para debatir, proponer y votar las leyes directamente. Era el pueblo ejerciendo su poder sin intermediarios.

Claro que esa democracia antigua tenía sus problemas: excluía a mujeres, esclavos y extranjeros. Así que no era tan democrática como suena. Con el tiempo, el concepto evolucionó y llegó a las formas modernas que conocemos hoy.

La democracia contemporánea es bastante diferente. Ya no votamos todas las leyes en asambleas públicas como en Atenas. Ahora elegimos a través del voto libre y secreto quiénes serán nuestras autoridades y representantes. Este sistema se sostiene sobre pilares importantes: una constitución que proteja derechos, la separación de poderes para evitar que alguien concentre demasiada autoridad, garantía de libertad de expresión y prensa, y mecanismos como referendos y consultas populares para que la gente participe más allá del voto simple.

Colombia, desde la Constitución de 1991, se define a sí misma como un estado social de derecho democrático. El poder viene de la gente, del voto soberano. Eso está bien en el papel. Pero el problema, como señala esta reflexión, es que aún estamos en proceso de construcción de esa democracia real. Es una misión nacional vigilarla y enriquecerla.

Justo en este momento, cuando nos acercamos al debate electoral para la presidencia 2026-2030, surge un llamado importante: necesitamos reconciliación nacional. Necesitamos dejar los odios y la violencia de lado. Un país donde millones viven en pobreza no puede darse el lujo de seguir dividido por rencores políticos. Las fuerzas vivas del país tienen que unirse para brindar oportunidades reales de superación a quienes lo necesitan.

Por eso el consejo final es sencillo pero profundo: votemos a conciencia, respetemos a quienes piensan diferente a nosotros. Solo así la democracia dejará de ser ese espejismo lejano para convertirse en algo real que todos podamos sentir en la vida cotidiana. Una democracia que de verdad funcione para todos los colombianos.

Fuente original: Las Noticias Cartagena

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