La crisis en el estrecho de Ormuz amenaza los precios de comida en Colombia y el mundo

Un tercio de los fertilizantes que se transportan por mar pasan por el estrecho de Ormuz, una ruta vital bloqueada por tensiones geopolíticas. El tráfico de barcos colapsó de 129 a apenas 4 diarios, interrumpiendo el flujo de insumos agrícolas. Esto podría encarecer alimentos y afectar especialmente a países en desarrollo como el nuestro, que dependen de importaciones para producir.
Mientras en Colombia nos enfocamos en problemas locales, hay una crisis silenciosa en una ruta marítima lejana que podría impactar directamente su cuenta del supermercado. El estrecho de Ormuz, un corredor marino entre el Golfo Pérsico y el resto del mundo, se encuentra en tensión geopolítica y está bloqueando el comercio de algo esencial: los fertilizantes.
Para entender por qué esto importa, hay que saber que un tercio de los fertilizantes que se transportan por barco a nivel mundial pasan por este estrecho. Hablamos de aproximadamente 16 millones de toneladas anuales. Los fertilizantes son tan vitales como el agua para la agricultura: sin ellos, las plantas no producen con suficiencia. Sin producción agrícola fuerte, no hay comida barata en las mesas.
La situación escaló rápidamente. Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), entre el 1 y 27 de febrero pasaban diariamente 129 buques por esa ruta. Hace poco, ese número se desplomó a solo 4 barcos diarios. Esa caída dramática refleja cómo los barcos están evitando la zona por miedo a lo que sucede ahí. El resultado: los fertilizantes no están llegando donde se necesitan.
El problema se expande como un dominó. Cuando hay menos transporte, los fletes (el costo de envío) suben. Además, la incertidumbre hace que los seguros marítimos se encarezcan más, como si asegurar una casa en zona de riesgo costara el triple. Todo eso se suma al precio final de lo que usted compra. No es solo fertilizantes: el estrecho también mueve un cuarto del petróleo mundial transportado por barco, combustible para los camiones que llevan la comida a las ciudades.
Para países como Colombia, que importan insumos agrícolas porque no los producimos en cantidad suficiente, esto es especialmente peligroso. Cuando hay que traer más caro, los agricultores o los intermediarios suben precios. Y eso termina en su carrito de compras. La UNCTAD advierte que si la situación empeora, podría haber escasez o encarecimiento en alimentos básicos, y naciones en desarrollo como la nuestra tienen menos herramientas para amortiguarlo porque ya están endeudadas y con costos de financiación altos.
Las primeras señales ya están en los mercados. Al 9 de marzo, el petróleo había subido 24% y el gas licuado casi 74%. Eso presiona los costos de transporte marítimo y terrestre. Si el bloqueo continúa, el impacto saltará de la energía a la comida en sus mesas.
Fuente original: Portafolio - Economía