La champeta es oficial: Colombia reconoce su legado como patrimonio cultural inmaterial
El Ministerio de las Culturas entregó en Cartagena la resolución que reconoce la champeta y la cultura picotera como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. El documento protege no solo la música, sino todo el ecosistema cultural que rodea a la champeta: danza, lenguaje, picós, fiestas y memorias comunitarias. La medida representa décadas de lucha de comunidades afrodescendientes contra la estigmatización y busca garantizar que estos saberes se transmitan a futuras generaciones.
Después de años de lucha, de resistencia callejera y de defender lo suyo frente al rechazo, la champeta finalmente obtuvo lo que merecía. En el Teatro Adolfo Mejía de Cartagena, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes entregó oficial la resolución que reconoce la champeta y la cultura picotera como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. No es un detalle menor: es un acto de justicia hacia un movimiento cultural que fue criminalizado, estigmatizado y marginado durante casi tres décadas.
Lo importante de esta decisión es que va mucho más allá de reconocer un género musical. El Plan Especial de Salvaguardia que acompaña la resolución entiende la champeta como un universo completo: no solo está la música, sino también la danza, el lenguaje popular, los picós (esos equipos de sonido que son casi una religión), las fiestas, los saberes técnicos y las memorias que viven en los barrios. Son once expresiones culturales diferentes que juntas conforman lo que es la champeta en realidad.
La ministra Yannai Kadamani Fonrodona lo expresó así: "Este logro nace de décadas de trabajo comunitario, investigación, resistencia y organización. La champeta fue segregada durante casi tres décadas y hoy por fin se reconoce como un patrimonio que es orgullo de todos los cartageneros y colombianos". Para comunidades afrodescendientes, mujeres, diversidades sexuales y jóvenes que mantuvieron viva esta cultura a pesar de todo, estas palabras pesan.
El documento también reconoce explícitamente las amenazas que enfrentó la champeta: la discriminación de clase, el racismo, la criminalización de los picós y la pérdida de archivos comunitarios. Al nombrar estos problemas, la resolución se convierte en un punto de partida para reparación histórica.
Ahora viene lo práctico. Gobiernos locales y departamentales deberán implementar acciones para salvaguardar esta cultura. Ya hay iniciativas concretas en marcha: el Festival Afro Caribe de Música Champeta, un Museo Decolonial de la Champeta y un Centro de Memoria Histórica en el Biblioparque San Francisco. Como lo explicó Rafael Escallón Miranda, uno de los impulsores del proceso, "el plan funciona como la constitución de este conjunto de expresiones culturales".
Viviano Torres, pionero del género y presidente de ASOMUSICHAMPETA, no ocultó su emoción al recibir el reconocimiento. "Pensé que no recibiría este reconocimiento en vida. Esperamos que se siga trabajando para transmitir este legado de generación en generación", expresó. Para alguien que vivió todas las décadas de rechazo, estas palabras de Viviano resumen todo lo que este reconocimiento significa: que la champeta, que nació en la calle y se defendió en la calle, finalmente es reconocida como lo que siempre fue: un patrimonio genuino de los colombianos.
Fuente original: KienyKe - Portada
