La Casa del Marisco: tres décadas de sabores caribeños que cautivan a generaciones en Riohacha
La Casa del Marisco lleva casi 30 años sirviendo lo mejor de la gastronomía guajira en Riohacha. Detrás del restaurante está la historia de Carlos Rivera y su esposa Marcelina, quienes heredaron una tradición familiar de emprendimiento y servicio. Recientemente se reubicaron en la avenida La Marina y preparan nuevos proyectos turísticos para la región.
Hay lugares que dejan huella en la memoria de quienes los visitan. La Casa del Marisco es uno de ellos. Cuando un niño crecido en Riohacha se acerca a la pregunta de cuál es su plato favorito, la respuesta sale sin dudarlo: el filete de pescado con arroz blanco de este restaurante que se ha ganado la lealtad de tres décadas de clientes. Lo que comienza como una comida se convierte en una tradición familiar, especialmente cuando el servicio, como el que proporciona Luz Mary en las mesas, se entrelaza con los recuerdos más cálidos.
La historia de La Casa del Marisco no empieza con este nombre. En 1990, dos hermanos arquitectos llamados Rubén y Carlos Rivera decidieron llevar a la práctica su pasión por la cocina. Rubén abrió el Rancho de Rubens, que pronto se posicionó como referencia gastronómica de la ciudad. Pero la vida tenía otros planes: cuando Rubén se fue a España, Carlos adquirió en 1997 otro restaurante que se llamaría La Casa del Marisco. Sin embargo, el verdadero despegue llegó en 2009, cuando Carlos decidió dar forma definitiva al sueño junto a su esposa Marcelina. Para entonces, La Guajira despertaba como destino turístico, pero faltaban espacios donde comer bien, en un ambiente familiar y con administración ordenada.
Carlos es hijo de René Rivera y Ana Durán, una pareja que sembró la semilla del emprendimiento en toda la región. Ambos crearon varios negocios a lo largo de los años: el bar Los Cocos, varios restaurantes con nombres tan particulares como El Faro y Mi Ranchito, cafeterías y más. Cada negocio dejó un legado de sabor y servicio que Carlos heredó como si fuera el más valioso de los patrimonios.
Cuando Carlos y Marcelina se casaron en 1986, no solo formaron una pareja, sino que crearon un equipo de trabajo incansable. Durante 33 años permanecieron en un local estratégico en la avenida La Marina, la primera calle de Riohacha con vista al mar. Recientemente dieron un paso importante: se reubicaron en la esquina de la carrera 10 de la misma avenida, un movimiento que los posiciona en medio de otros negocios de comida y servicios turísticos que impulsan el desarrollo de la región.
Hoy La Casa del Marisco genera empleo para 32 personas en su nómina y ha establecido relaciones sólidas con los pescadores artesanales locales, sus proveedores de pescados y mariscos frescos que llegan diariamente a las mesas. Además, Carlos y Marcelina crearon otro concepto: Casa Rivera, ubicado en la calle 9 con carrera 11, que mantiene la misma filosofía de calidad y excelencia.
Los planes de esta pareja de empresarios no se detienen. Pronto sorprenderán con un nuevo proyecto enfocado en hospedaje en una zona icónica de Riohacha. Para Carlos y Marcelina, apostarle al desarrollo del departamento no es solo un negocio: es una misión que han mantenido vigente durante varias décadas de trabajo arduo, demostrando que la consistencia y la valentía empresarial son las recetas que transforman sueños familiares en realidades que perduran en el paladar y el corazón de quienes las viven.
Fuente original: Diario del Norte

