La canción que mantiene viva la memoria de los mineros españoles en crisis
En Asturias y León, el Coro Minero de Turón sigue cantando Santa Bárbara Bendita, el himno histórico de los trabajadores del carbón que se ha convertido en símbolo de resistencia frente al colapso de la minería española. Desde 2010, España acordó eliminar subsidios a las minas no rentables para 2018, lo que aceleró el cierre de explotaciones y el desempleo masivo. La canción, que narra tragedias mineras de décadas atrás, cobró nuevo significado en las grandes huelgas de 2012, cuando miles marcharon a Madrid cantando unidos. Hoy, con apenas 3.000 mineros activos (hace 20 años eran 45.000) y un coro envejecido sin relevo generacional, la melodía permanece como último testigo de una industria que desaparece.
En los pueblos mineros del norte de España, una vieja canción sigue resonando como el grito de una región que se desmorona. El Coro Minero de Turón, en Asturias, mantiene viva la tradición de Santa Bárbara Bendita, un himno que habla de accidentes mortales en las profundidades, de sangre y dolor. La letra más conocida recuerda "En el pozo María Luisa... murieron cuatro mineros" y otras versiones de distintas épocas, pero todas comparten un tema: la dureza brutal de extraer carbón de la tierra.
Esta canción no es solo nostalgia. Durante la Guerra Civil española se convirtió en himno obrero y anarquista, y décadas después volvió a ganar significado político cuando la minería entró en colapso. En 2012, cuando el gobierno aceleró los recortes a las ayudas mineras, los trabajadores salieron a las calles en huelgas que duraron semanas. Quinientos kilómetros caminaron algunos mineros hasta Madrid en lo que llamaron la Marcha Negra. Cuando llegaron a la capital, todos cantaban Santa Bárbara Bendita juntos. Francisco Lombardía, uno de los manifestantes, recuerda emocionado que "es la bandera (de los mineros), es como el horizonte o la palabra mágica que te une".
El problema es que apenas hay mineros nuevos que canten. En apenas dos décadas, la minería española pasó de 45.000 trabajadores a poco más de 3.000. En 2010, España pactó con la Unión Europea dejar de subsidiar las minas para 2018, acelerando cierres que ya habían comenzado. Los jóvenes se van a otras regiones porque no hay futuro en los pueblos. El Coro Minero de Turón es principalmente de hombres con cabellos canos. Su director, Fidel González Martín, advierte: "La media de edad es muy alta. Es triste, pero el futuro es corto, porque no hay renovación, no hay jóvenes".
Las mujeres de los mineros también cargan con esta crisis. María Albina, de 76 años, es nieta, hija y viuda de mineros. Vive en Ciñera, en León, rodeada de recuerdos: fotos familiares, una lámpara minera de su marido, un casco blanco para ir a marchas. Tiene una estampa de Santa Bárbara prominente en su departamento. Nuria Díaz, desempleada desde hace tres años y cuyo marido tuvo que irse a trabajar a Galicia, forma parte de Mujeres del Carbón, un grupo que se organizó en 2012 para que la sociedad entendiera que detrás de cada minero hay una familia completa sufriendo. Nuria bromeaba diciendo que cantan la canción 14 veces en cada concentración: "A lo mejor se cansa de que la cantemos tanto" en referencia a la santa patrona.
Recorrer los valles donde había minas es como caminar por un museo abandonado bajo cielo abierto. Se ven castilletes sin usar, locomotoras oxidadas, bocaminas vacías. En León, desde una curva del camino se observan cientos de vagonetas deterioradas esperando probablemente ser desechadas como chatarra. Son los restos de una industria que está desapareciendo mientras su canción sigue resonando en voces cada vez más ancianas, cada vez menos numerosas.
Fuente original: BBC Mundo - Economía