La campaña contra Abelardo de la Espriella se desmorona: encuestas lo dan como ganador de la segunda vuelta

Mientras el oficialismo intensifica ataques legales contra el candidato Abelardo de la Espriella —tutelas cuestionadas, maniobras institucionales y denuncias—, las encuestas lo muestran ganando en intención de voto para la segunda vuelta. Los seguidores del candidato desobedecen las medidas judiciales contra sus símbolos de campaña, y la persecución ha terminado fortaleciendo su movimiento frente a electores que ven arbitrariedad en las decisiones de la justicia.
La contienda presidencial colombiana ha puesto en evidencia una estrategia de campaña negra contra Abelardo de la Espriella que, lejos de debilitarlo, lo ha consolidado como figura contundente de cara a la segunda vuelta. Lo que sus críticos han denominado como "Toconabe" (Todos Contra Abelardo) es un conjunto de acciones que van desde tutelas judicales hasta maniobras institucionales, todas con el propósito de frenar su avance electoral.
Entre las medidas más cuestionadas están las órdenes expedidas por vía tutela prohibiéndole usar la camiseta de la Selección, el nombre de su grupo "Defensores de la Patria" y su eslogan "Firmes por la Patria". Sin embargo, estas restricciones han resultado contraproducentes. Sus seguidores se declararon en desobediencia civil contra lo que consideran un abuso evidente de la justicia, y en vez de acatar las prohibiciones, hoy exhiben con más fuerza los símbolos del movimiento y gritan el eslogan con mayor intensidad.
El nivel de desespero del aparato estatal ha llegado a extremos institucionales. La representante Gloria Arizabaleta ordenó la suspensión del cargo del presidente Gustavo Petro con la intención aparente de permitirle hacer campaña abiertamente a favor de Iván Cepeda, su candidato de continuidad. Esta decisión violó de manera flagrante el debido proceso, pues según la Constitución esa facultad recae exclusivamente en el Senado. El Procurador General de la Nación suspendió inmediatamente a Arizabaleta de su curul.
En el terreno de las acusaciones, surgieron cuestionamientos sobre la doble nacionalidad de De la Espriella como supuesta inhabilidad para la presidencia, una controversia que contrasta con el silencio mantenido frente a la ciudadanía colombo-italiana de Gustavo Petro. Una lectura de los artículos constitucionales pertinentes deja claro que tener otra nacionalidad no impide que un colombiano de nacimiento acceda a la Jefatura de Estado. Iván Cepeda también presentó una denuncia penal contra De la Espriella por hechos de más de veinte años atrás, asuntos sobre los cuales ya existe una investigación precluida.
Los números electorales, sin embargo, cuentan una historia diferente a la que busca construir la persecución. Según encuesta de Atlasintel para la segunda vuelta, De la Espriella lidera con 52.2% de intención de voto frente al 44.5% de Iván Cepeda. Esta ventaja refleja que los electores perciben las maniobras en su contra como arbitrarias y que prefieren un cambio de rumbo político frente a la continuidad del gobierno actual.
El efecto paradójico de todas estas acciones ha sido fortalecer al candidato del "Tigre", consolidando su llegada hacia la Casa de Nariño no por artimaña institucional, sino por decisión de votantes cansados de las mismas prácticas políticas de siempre. Cada medida legal cuestionada, cada maniobra procesal dudosa, ha terminado ampliando su base electoral y profundizando la indignación popular contra lo que amplios sectores ven como una persecución desproporcionada.
Fuente original: Guajira News


