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La alianza que ganó se desmorona: Uribe y el estratega de De la Espriella se enfrentan públicamente

Fuente: El Colombiano - Colombia
La alianza que ganó se desmorona: Uribe y el estratega de De la Espriella se enfrentan públicamente
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Apenas días después de la victoria electoral de Abelardo de la Espriella, estalló una crisis dentro de su propia coalición. Carlos Suárez, el estratega de campaña, atacó públicamente a Álvaro Uribe en una entrevista con la revista Semana, llamándolo "dinosaurio" y relegándolo al pasado. Uribe respondió con insultos directos. El conflicto tiene raíces que se remontan a 2009, cuando Suárez era abogado del paramilitar Salvatore Mancuso. Lo más delicado es que De la Espriella necesita los 47 votos del Centro Democrático en el Congreso para gobernar.

La victoria de Abelardo de la Espriella como presidente electo duró poco tiempo en su esplendor. Apenas el nuevo mandatario estaba siendo celebrado, una guerra interna destrozó la coalición que lo llevó a la Casa de Nariño. El responsable fue Carlos Suárez, el hombre detrás de la estrategia ganadora, quien decidió atacar públicamente a Álvaro Uribe días después del triunfo.

En una entrevista que Suárez concedió a la revista Semana, el estratega arrojó una granada al seno del Centro Democrático. Afirmó que Uribe, Paloma Valencia y su partido "perdieron estrepitosamente" porque representaban "el pasado" y la "politiquería de siempre". Fue más allá y redujo al expresidente a "un expresidente histórico" que ya pertenece a los libros, no al presente político. Suárez incluso lo calificó como "el líder de esa gavilla" que se opuso a De la Espriella.

Lo que hizo más irritante esta postura fue la absoluta inconsistencia con lo que había dicho De la Espriella meses atrás. En abril aseguró que era "el Uribe costeño" e incluso visitó personalmente al expresidente para contarle que se lanzaba a la presidencia. "Yo le fui a contar a quien considero un consejero en lo político, una persona que me ha inspirado", había dicho entonces. Ahora su estratega lo tachaba de dinosaurio.

El resultado fue predecible: la confrontación subió de tono rápidamente. Suárez soltó una frase en redes: "No me asustaron los dinosaurios, menos lo harán sus fósiles". Uribe no se quedó callado. Lo acusó de "bandido" y "solapado", argumentando que Suárez "se convirtió en bandido mientras sus defendidos se resocializaban" y financió "videos difamantes" contra su familia. Cerró con una reflexión amarga: "Mejor ser un viejo como yo, si se quiere un fósil, que luchó por la democracia y por la Patria, que un bandido solapado que pretende limpiar su imagen".

La pelea no es nueva. Viene arrastrándose desde 2009, cuando Suárez era abogado de defensa del paramilitar Salvatore Mancuso en Estados Unidos. Según documentos publicados por Uribe, Suárez actuó como puente para que políticos como Iván Cepeda y Piedad Córdoba se reunieran con ex paramilitares extraditados, supuestamente para obtener testimonios contra Uribe. Durante la campaña de De la Espriella, el conflicto resurgió cuando la campaña difundió videos con inteligencia artificial mostrando a Uribe y sus aliados como si fueran mafiosos. Los personajes viajaban en camionetas oscuras y montaban en lanchas de velocidad, con toda la estética del crimen organizado.

Lo preocupante para De la Espriella es que necesita a Uribe y al Centro Democrático para gobernar. El partido tiene 47 curules en el Congreso: 13 senadores y 34 representantes. Son votos que resultarán fundamentales para aprobar una agenda legislativa. Incluso el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, salió en defensa de Uribe, manifestando que era "uribista por convicción, por gratitud y por coherencia".

Uribe convocó a su bancada el 23 de junio y aunque la tensión era evidente, tomó una decisión política: apoyar al nuevo gobierno "sin condiciones burocráticas". El Centro Democrático anunció oficialmente que se declarará "partido de gobierno" y buscará construir una coalición que respalde la agenda legislativa de De la Espriella. En el comunicado mencionaron coincidencias en temas como seguridad, emprendimiento y confianza inversionista. Pero el daño emocional y político ya estaba hecho. La pregunta que quedó flotando fue por qué Suárez eligió ese momento exacto, cuando debería estar consolidando alianzas, para atacar al jefe político del partido que lo llevó al poder.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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