La acusación que nunca pasó: cómo Alexander Obregón fue señalado por un delito inexistente

El 21 de abril de 2023, la Fiscalía de Medellín reportó que un hombre armado había entrado al Palacio de Justicia identificándose con el Clan del Golfo. La noticia circuló en más de veinte portales nacionales y locales, pero resultó ser completamente falsa. El acusado era Alexander Obregón, un hombre que ya había sido víctima de un montaje judicial años atrás. Según registros, el supuesto delito nunca ocurrió y aparece archivado por "conducta atípica" en la base de datos del Sistema Penal Acusatorio.
A las cinco de la tarde del viernes 21 de abril de 2023, la Fiscalía de Medellín lanzó una noticia alarmante: un hombre armado que se identificaba como integrante del Clan del Golfo había ingresado al Palacio de Justicia José Félix de Restepo. La noticia parecía increíble. ¿Cómo alguien podía atreverse a entrar a uno de los lugares más vigilados de Medellín, a apenas doscientos metros de la Alcaldía y la Gobernación? La Fiscalía envió el reporte a los medios de comunicación sin acompañarlo de ninguna prueba: ni una sola imagen de las cámaras de seguridad del Palacio, ni una captura, nada. Aun así, el relato se propagó en más de veinte portales web del país. Hoy sabemos que todo fue un montaje: el delito nunca existió.
Detrás de esa acusación estaba Alexander Obregón Rentería, un profesor e historiador que años atrás ya había sido víctima de un error judicial. En 2015, lo metieron a la cárcel por supuesta extorsión, un delito que nunca cometió. Todo comenzó cuando Obregón intentó mediar en el cobro de una deuda relacionada con una estafa de libretas militares. Un hombre llamado Jairo Pérez Luna, que después fue condenado por falso testimonio, lo denunció por extorsión como venganza. Pérez Luna fue el único testigo de cargo en un proceso sin pruebas físicas sólidas. La Policía y la Fiscalía actuaron con sesgo: vincularon a Alexander bajo un alias inventado, "Pana", basado simplemente en su forma de saludar. El fiscal Víctor Emilio Arroyave Lopera lo presionó para que aceptara un preacuerdo en el que debería confesarse culpable. Alexander se negó. Pasó casi un año en reclusión enfrentando condiciones inhumanas, sufriendo abusos físicos y psicológicos, hasta que el 23 de enero de 2016 recuperó su libertad cuando se demostró su inocencia.
Pero la libertad no le devolvió lo que perdió. El error judicial le costó su empleo, su familia se desintegró y su estatus social quedó destruido. Hoy vive "menesteroso, más pobre que los pobres", como él mismo lo describe, dependiendo de la caridad de otros. Desde que salió de la cárcel, Alexander se ha dedicado a documentar a todos los funcionarios que participaron en su montaje. Su sueño es que paguen por lo que le hicieron. Según sus propias palabras, "no busco una venganza de sangre, sino una retribución justa".
Y es precisamente esa búsqueda la que lo llevó al Palacio de Justicia el 21 de abril de 2023. Ese día fue en busca del fiscal Arroyave, quien no estaba en el edificio. También quería recopilar información sobre los casos contra Jairo Pérez Luna. Luego se sentó en un cafetería cercana a tomar un tinto. Fue su hijo quien le mostró la noticia en EL COLOMBIANO: que supuestamente él se había metido armado al Palacio. Alexander no pudo creerlo. "¿Cómo se mete uno allá y no lo capturan?", pensó. Su conclusión fue directa: "Víctor o está muy desesperado porque sabe que es culpable o está loco".
En la base de datos del Sistema Penal Acusatorio, el caso aparece como "inactivo" con el archivo por "conducta atípica". Eso significa que el supuesto delito no ocurrió. Pero Alexander sigue esperando que la Fiscalía y la justicia reconozcan que fue víctima de una persecución sistemática. Aunque ya existe un fallo de inocencia, nadie lo ha reparado por los vejámenes que sufrió estando privado de la libertad. Su historia es la de un hombre que perdió casi todo por culpa de una mentira, y que ahora apenas puede ver cómo esa misma máquina que lo encarceló injustamente intenta hacerle lo mismo otra vez.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



