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Juliana Gutiérrez, hermana del alcalde de Medellín, asume Ministerio del Deporte con De la Espriella

Fuente: El Colombiano - Colombia
Juliana Gutiérrez, hermana del alcalde de Medellín, asume Ministerio del Deporte con De la Espriella
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El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció a seis nuevos ministros, entre ellos Juliana Gutiérrez como titular del Deporte. Administradora de empresas y con máster en administración de riesgos, Gutiérrez ha trabajado en acompañamiento social a familias de pacientes oncológicos en Antioquia. Ella ha dejado claro que su participación política responde a un proyecto propio y no solo a su vínculo familiar con Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín. Su motivación nace de experiencias personales difíciles, incluyendo la pérdida de su hijo Jerónimo por cáncer hace años.

Juliana Gutiérrez Zuluaga entra al gabinete del futuro Gobierno como ministra del Deporte. El anuncio llegó esta semana de parte del presidente electo Abelardo de la Espriella, acompañado por otros cinco nombres para carteras importantes: Elsa Noguera en Transporte, Mauricio Gómez Amín en Comercio, Viviane Morales en Educación, Jaime Beltrán en Vivienda e Iván Cancino en Justicia.

Gutiérrez llega a este cargo con una formación sólida como administradora de empresas y magíster en administración de riesgos. Su carrera reciente incluyó una participación como candidata al Senado y un importante trabajo social acompañando a familias de niños con cáncer en Antioquia. Desde sus primeras apariciones públicas en política, ella ha insistido en que su participación responde a una convicción personal y a sus propias banderas, no solo al hecho de ser hermana del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez.

En una entrevista que concedió a Luz María Sierra, directora de EL COLOMBIANO, cuando aspiraba al Senado, Gutiérrez fue directa sobre el tema de su parentesco. "Por supuesto que a mí Federico me inspira muchísimo y es un gran orgullo ser su hermana; de él comparto los mismos valores y la misma visión de país, pero no soy un clon de Federico. Yo también tengo una historia de vida y unas banderas propias por las cuales quiero llegar al Senado".

Esa historia personal que ella menciona es profunda. Nació y creció en el barrio Belén Alameda de Medellín, siendo la menor de tres hermanos. Cuando tenía 25 años llegó su primer hijo, Jerónimo. A los dos años y ocho meses, el niño fue diagnosticado con cáncer. Después de someterse a 36 quimioterapias y 20 radioterapias, sufrió una recaída. La familia decidió suspender el tratamiento y el pequeño falleció el 25 de enero de 2012. Sobre ese momento, ella describió con crudeza lo que significa perder un hijo de esa manera: "Demoledor. Hago un símil: es como si fueras en una carrera con audífonos puestos, concentrado en correr, y te ponen un muro de concreto al frente; te estrellas contra él y cuando caes quedas completamente aturdido. Estas palabras nunca las vas a esperar y menos de ese ser amado tan deseado que tienes a tu lado".

Después de la muerte de Jerónimo, encontró una forma de canalizar el dolor: acompañar a otras familias atravesando situaciones similares. Un mes después del fallecimiento, una psicóloga del Hospital Pablo Tobón Uribe la llamó para que apoyara a los padres de otro niño con cáncer. Gutiérrez recuerda su respuesta inmediata: "Cata, diles que yo ya voy para allá". Desde ese día comenzó una labor de acompañamiento a personas en procesos de enfermedad y duelo. Junto con su esposo, impulsó una causa social para apoyar a familias de niños con cáncer, canalizando recursos hacia fundaciones y ofreciendo acompañamiento basado en su propia experiencia.

La vida de Gutiérrez no ha dejado de presentarle desafíos. Años después nació su segunda hija, Alicia. Cuando la niña comenzó a caminar, la familia notó dificultades. Tras varios años de exámenes médicos, recibió un diagnóstico de ataxia cerebelosa, una enfermedad huérfana degenerativa. En ese momento, ella y su esposo recordaron la promesa que habían hecho a Jerónimo en sus últimas horas de vida: "Te prometemos que vamos a ser felices, pase lo que pase". El tratamiento para su hija consiste principalmente en terapias y acompañamiento, pues actualmente no existe cura para la enfermedad.

Estas vivencias la llevaron a participar en política. Según explicó durante su campaña, buscaba ser "una voz para muchas familias que han vivido una situación difícil en este país" e impulsar iniciativas relacionadas con el sistema de salud y el apoyo a pacientes. Sobre las críticas respecto a su vínculo familiar, fue contundente: "Les respondo que soy una ciudadana que también tiene el completo derecho a participar. Además, esto es elección popular. Nepotismo sería si él me impone en un cargo público, lo cual nunca hará porque tenemos claros los límites. Pero pienso que somos personas que podemos estar al servicio".

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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