Joven wayúu muere apuñalado en segundo día de trabajo durante violento robo en Barranquilla

Ebinson Pushaina Epiayú, de 20 años, originario de La Guajira, fue asesinado en un atraco cuando apenas llevaba dos días trabajando como domiciliario en Barranquilla. Lo atacaron mientras intentaba hacer una recarga de celular que había comprado días antes. El capturado tiene antecedentes por hurto y porte ilegal de armas, y estaba bajo detención domiciliaria cuando cometió el crimen.
La ilusión de Ebinson Pushaina Epiayú se derrumbó tan rápido como se había construido. El joven wayúu de 20 años, natural de una ranchería en Manaure, La Guajira, llevaba apenas 48 horas en su nuevo empleo como domiciliario en una tienda del barrio La Ceiba, al sureste de Barranquilla, cuando fue víctima de un atraco que le quitó la vida. Lo que comenzó como un martes lleno de esperanza tras meses de desempleo, terminó en tragedia el miércoles.
Todo ocurrió en circunstancias que hablan a gritos sobre la dureza de vivir en ciertos sectores de la ciudad. Ebinson había salido a entregar un pedido y al regresar decidió hacer una parada en otra tienda cercana para recargar su celular con 20 mil pesos. Ese teléfono era relativamente nuevo, lo había comprado apenas una semana atrás con dinero que había ahorrado durante el tiempo que estuvo sin trabajo. Fue en ese momento cuando dos hombres en motocicleta llegaron al lugar. El que iba en la parrilla bajó, entró al establecimiento y sin aviso alguno intentó arrebatarle el bolso que llevaba colgado en el pecho, donde guardaba el dinero de los pedidos que acababa de entregar.
Cuando Ebinson se resistió al robo, el delincuente le enterró una puñalada en el abdomen con una violencia que no dejó margen para la supervivencia. Las cámaras de seguridad del barrio registraron el momento preciso: el agresor escapando a toda prisa con su cómplice mientras el joven caía desplomado. Vecinos lo socorrieron de inmediato y lo llevaron corriendo al Nuevo Hospital General de Barranquilla, pero los médicos no pudieron hacer nada contra la gravedad de la herida que le comprometió órganos vitales.
Lo que ha encendido más la indignación es lo que salió a la luz después. La Policía Metropolitana capturó a Fabián David Escorcia Ortiz como presunto responsable, y su historial es de esos que encienden la rabia pública. El tipo tiene cinco anotaciones judiciales: dos por hurto y tres por porte ilegal de armas. Pero hay más: en el momento exacto en que asesinaba a Ebinson, Escorcia Ortiz estaba en detención domiciliaria, un beneficio que se suponía le permitía esperar su juicio por el robo de un celular ocurrido el 6 de junio de 2025.
La muerte del joven ha generado una ola de rechazo que va desde Barranquilla hasta La Guajira. En su comunidad wayúu exigen justicia y piden explicaciones sobre cómo alguien con este prontuario pudo seguir en las calles. Un allegado de Ebinson expresó el dolor con palabras que resumen todo: "Se había comprado el celular hace ocho días. Estaba feliz con su teléfono nuevo, trabajando para pagarlo, y miren cómo me lo matan por un pedazo de plástico". Las autoridades siguen buscando al segundo implicado mientras vuelve a quedar al descubierto un problema que parece persistente en el país: la reincidencia delictiva y lo frágil que resulta el sistema de beneficios penitenciarios.
Fuente original: La Guajira Noticias

