Joven wayuu de 27 años asesinado a bala en Riohacha; familia se lo lleva por costumbres ancestrales

Un atentado sicarial en la madrugada del 25 de mayo dejó muerto a Yeferson Martínez, de 27 años, en el barrio Villa del Sur de Riohacha. Dos sujetos en motocicleta lo interceptaron y dispararon contra él sin mediar palabra. Lo inusual: la familia de la víctima, perteneciente a la etnia wayuu, reclamó sus derechos tradicionales y se llevó el cuerpo para enterrarlo según sus rituales, sin permitir que Medicina Legal hiciera la inspección técnica.
Riohacha volvió a despertar bajo la sombra de la violencia. En la madrugada del lunes 25 de mayo, otro atentado sicarial ensangrentó las calles de la periferia, pero lo que pasó después sorprendió incluso a las autoridades. Yeferson Martínez, un joven wayuu de 27 años, fue asesinado a bala en el barrio Villa del Sur, en la comuna 10 de la ciudad. El caso evidencia el conflicto entre la justicia ordinaria y las tradiciones ancestrales en medio de la crudeza de un homicidio.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 3 de la madrugada cuando Martínez caminaba por la vía pública. Dos sujetos desconocidos que viajaban en motocicleta lo interceptaron de forma violenta. Sin mediar palabra, amenaza ni forcejeo, el parrillero sacó un arma de fuego y disparó repetidas veces contra el joven. Vecinos hallaron el cuerpo inerte sobre el pavimento minutos después, sin signos vitales.
La Policía Nacional llegó para cumplir el protocolo: acordonar la escena y preservar evidencias mientras llegaba el Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía. Pero el procedimiento no pudo completarse. Un grupo que aseguró ser familia directa de Martínez irrumpió en el perímetro acordonado y reclamó el derecho a aplicar los usos y costumbres wayuu. Sin dar lugar a discusiones, envolvieron el cadáver en mantas y lo trasladaron a su ranchería para enterrarlo según sus rituales ancestrales, sin que Medicina Legal hiciera la inspección técnica que requiere la ley.
Ante este arraigo cultural, los investigadores del CTI no intervinieron el cuerpo, pero mantienen abierta la noticia criminal. Los móviles del ataque siguen siendo un misterio. La Policía Judicial inició las pesquisas para intentar localizar a los sicarios, pero hasta ahora no hay capturas conocidas ni represalias registradas.
El caso de Yeferson Martínez deja al descubierto no solo la brutalidad de la delincuencia armada en Riohacha, sino también el complejo choque entre los sistemas de justicia ordinaria y la cosmovisión de los pueblos indígenas. La comuna 10 clama por respuestas, pero la impunidad amenaza con envolver este crimen entre mantas y silencios.
Fuente original: La Guajira Noticias

