Joven muere tras 19 días internado: familia denuncia demora en remisión a clínica especializada

Jhan Carlos Navas Moreno falleció después de permanecer casi tres semanas internado en la Fundación Policlínica Ciénaga, tras sufrir un accidente de tránsito a mediados de mayo en la vía que conecta Ciénaga con Sevillano. Su padre denunció que la clínica justificaba la falta de traslado a centros de mayor complejidad con argumentos de falta de cupos y trámites documentales, aunque la cobertura del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito ya estaba garantizada. Los familiares aseguran que el joven mostró signos de estabilidad horas antes de la crisis que le causó la muerte.
Una tragedia enluta a la vereda La Maya de Ciénaga, Magdalena. Jhan Carlos Navas Moreno, un joven que sobrevivió al primer golpe de un accidente de tránsito, no resistió los efectos de los 19 días que pasó internado en la Fundación Policlínica Ciénaga. El siniestro ocurrió a mediados de mayo en la carretera que conecta Ciénaga con el corregimiento de Sevillano, dejando al muchacho con lesiones traumatológicas severas que requería de atención especializada.
Lo que pudo ser una historia de recuperación se convirtió en un duelo familiar lleno de cuestionamientos. Rafael Navas, padre de la víctima, fue testigo de cómo su hijo permanecía internado sin que se materializara el traslado a una clínica de mayor nivel de complejidad. Según su relato, acudió diariamente a las oficinas del centro médico para gestionar el movimiento de su hijo hacia hospitales que tuvieran capacidad de manejar casos de esta gravedad. Pero siempre recibía las mismas respuestas: falta de cupos disponibles, trámites documentales pendientes o negativas de aceptación de otros centros de la región.
La frustración de la familia radica en que no era un problema de recursos económicos. El Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito del vehículo involucrado en el choque ya había desembolsado el dinero necesario para costear la atención especializada. Todo estaba en papeles; lo que faltaba era voluntad para trasladar al muchacho.
Horas antes de la crisis final que le segó la vida, Jhan mostró signos notorios de estabilidad. Sus parientes lo vieron comunicarse directamente con ellos, algo que les permitió albergar esperanzas de una posible recuperación. Pero esa mejoría momentánea no fue suficiente. El joven de la vereda La Maya no sobrevivió, y ahora su familia enfrenta no solo el dolor de la pérdida, sino las preguntas que quedan sin respuesta sobre si una remisión oportuna a un centro especializado hubiera cambiado el destino.
Fuente original: Seguimiento
