Joven muere esperando medicamento para leucemia: Nueva EPS no entregó droga pese a fallo judicial

Jeisson Javier Pinzón Sandoval, de 20 años, falleció el 14 de marzo esperando el blinatumomab, un medicamento esencial para su tratamiento de leucemia linfoblástica aguda. Desde octubre de 2025 solicitaba la medicina a Nueva EPS, incluso contaba con una orden judicial que obligaba a la entrega, pero nunca llegó. Su caso se suma a una crisis humanitaria en el sistema de salud y ha sido incluido en una denuncia ante organismos internacionales por vulneración de derechos.
Jeisson Javier Pinzón Sandoval tenía apenas 20 años cuando el sistema de salud le falló. El joven tolimense padecía leucemia linfoblástica aguda, un cáncer de sangre que requería un tratamiento específico para poder avanzar hacia un trasplante de médula ósea que pudiera salvarle la vida. Pero lo que debería haber sido un camino claro hacia la recuperación se convirtió en una carrera contra el tiempo que perdió hace apenas una semana, el 14 de marzo, cuando Jeisson murió mientras esperaba un medicamento que nunca llegó.
La historia de este joven de Tunja revela la magnitud de una crisis que ya ha cobrado otras vidas. Desde febrero de 2025, cuando recibió el diagnóstico, Jeisson inició su batalla contra la enfermedad. Ocho meses después, en octubre, sus médicos le prescribieron el blinatumomab, una inmunoterapia fundamental para controlar su condición y prepararlo para el trasplante. Pero Nueva EPS, su aseguradora, simplemente no le entregó el medicamento. Pasaron los meses y nada llegó. Desesperado, Jeisson pidió ayuda a la justicia. Consiguió un fallo de tutela que le daba la razón y obligaba a Nueva EPS a suministrarle la droga. Pero ni siquiera eso funcionó. "Pese a que el medicamento había sido prescrito desde entonces, nunca llegó a sus manos", denunció a través de redes sociales, según información publicada por la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma.
Ante el incumplimiento de la orden judicial, Jeisson fue más lejos: interpuso un incidente de desacato para forzar el cumplimiento. Llamó a la Superintendencia de Salud. Buscó apoyo en diferentes instancias. Hasta las cuentas oficiales en redes sociales de Supersalud y Nueva EPS respondieron a su denuncia pública pidiendo sus datos personales para "validar con el área encargada". Pero palabras bonitas en internet no salvan vidas. El medicamento nunca llegó.
Yolima Méndez, presidenta de la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma, explicó el dramatismo de lo ocurrido: "El joven padecía una enfermedad que podía tratarse, pero que enfrentó diversas barreras para recibir el medicamento ordenado por su equipo médico". El fármaco era fundamental para intentar controlar una recaída y permitir el eventual trasplante que le daba esperanza. Pero los obstáculos burocráticos y administrativos terminaron siendo más fuertes que la voluntad de vivir.
Lo grave es que Jeisson no es un caso aislado. Hace poco tiempo falleció Kevin Acosta en circunstancias similares. Ahora, organizaciones de pacientes han presentado una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos alertando sobre al menos 15 personas con cáncer hematológico que enfrentan retrasos en la entrega de medicamentos prescritos, varios de ellos afiliados a Nueva EPS. Es un patrón que se repite, una falla sistemática que cuesta vidas.
Los padres y la hermana de Jeisson invitaron a los ciudadanos de Tunja a despedirse de él el lunes 16 de marzo en la Catedral Basílica Metropolitana. Una familia que perdió a un hijo no por culpa de la enfermedad, sino por un sistema que le negó el derecho a luchar por su vida.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


