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Joven de 24 años muere en Soledad mientras espera autorización de cirugía de Nueva EPS

Fuente: Diario del Norte

Michael Meléndez Garizábalo, de 24 años, falleció en la Clínica Porvenir de Soledad luego de pasar diez días esperando que le autorizaran un traslado a un hospital especializado. Padecía insuficiencia renal crónica y sufrió una hemorragia cerebral por accidente cerebrovascular. Su familia denuncia que la remisión llegó después de su muerte, e interpuso acciones judiciales contra Nueva EPS y la clínica por presuntas fallas en la atención.

La muerte de Michael Meléndez Garizábalo vuelve a poner en evidencia las grietas del sistema de salud colombiano. El joven de 24 años, estudiante de ingeniería automotriz, murió en la Clínica Porvenir de Soledad, Atlántico, después de diez días internado a la espera de una autorización que nunca llegó a tiempo. Lo que pudo haber sido una vida salvada se convirtió en otra historia de demoras administrativas y decisiones que vinieron demasiado tarde.

Michael padecía insuficiencia renal crónica y requería diálisis tres veces por semana para mantenerse estable. Pero su situación se agravó cuando presentó una hemorragia cerebral producto de un accidente cerebrovascular. Sus familiares lo llevaron a la clínica esperando que le hicieran la cirugía que necesitaba con urgencia, pero lo que encontraron fue una batalla administrativa contra el reloj que terminaría siendo desigual.

Durante días, la familia golpeó puertas pidiendo apoyo a Nueva EPS y a Mutual Ser para que trasladaran al joven a un hospital de mayor complejidad donde contaran con los especialistas necesarios. Nada. El silencio administrativo fue su respuesta. "Cuando ya falleció fue que salió la remisión. ¿Por qué tuvieron que esperar a que muriera?", preguntó con rabia su hermana Michelis Meléndez en declaraciones a Blu Radio, una pregunta que muchas familias colombianas quisieran hacer.

Nueva EPS respondió argumentando que presentó el caso ante distintas instituciones del Atlántico y del país, pero asegura que ninguna confirmó disponibilidad de camas o especialistas. Una explicación que suena hueca cuando el resultado final es que un joven murió esperando lo que le correspondía por derecho.

La familia de Michael, el mayor de cinco hermanos, no se quedó de brazos cruzados. Anunció acciones judiciales contra Nueva EPS y la Clínica Porvenir, argumentando que las demoras administrativas y las fallas en la atención le impidieron recibir el tratamiento oportuno que pudo haberle salvado la vida. Su caso se suma a otras denuncias constantes en el Atlántico por retrasos en medicamentos, autorizaciones y acceso a tratamientos médicos que deberían ser garantizados.

Fuente original: Diario del Norte

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