José Obdulio Gaviria prepara nuevo libro sobre el "karma" de la política violenta en Colombia

José Obdulio Gaviria, intelectual y polemista antioqueño cercano a Álvaro Uribe, prepara la publicación de un nuevo libro que retoma su tesis de hace 26 años: separar el homicidio de la política y señalar a los criminales como tales, sin justificaciones ideológicas. El texto promete reavivar debates sobre figuras como Bolívar, Uribe Uribe y Gaitán. Gaviria ha enfrentado ataques de la izquierda, que lo ve como ideólogo de la ultraderecha, y de conservadores que lo tildan de débil conceptualmente.
Hace más de dos décadas, en una tarde de 1997 en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, se celebraba la publicación del segundo libro de José Obdulio Gaviria. Por entonces era un polemista local que atraía a izquierdistas, liberales, periodistas y académicos curiosos por escucharlo. El acto marcaba la inauguración de la colección "Libros del IELA", fundada por Gaviria mismo desde los años ochenta como centro de pensamiento que alimentaría ideológicamente a Álvaro Uribe cuando fue senador y luego gobernador.
En aquella presentación, Antonio Restrepo Botero leyó el prólogo y contó cómo Gaviria, siendo apenas un mocoso de 16 años en la Universidad Pontificia Bolivariana, escribió una carta de protesta que remataba: "Aquí, como en Dinamarca, algo huele a podrido". El joven José Obdulio no se alineaba fácilmente con nadie. Criticaba por igual a conservadores ultragodos, liberales, y a la izquierda en todas sus variantes. Lo que sí lo unía era su desprecio por el estatismo, la corrupción, el terrorismo, la demagogia y el populismo.
Durante los últimos 25 años, sus críticos han intentado etiquetarlo de todo: ideólogo de la ultraderecha, izquierdista encubierto, representante de la oligarquía. La realidad, según quien escribe este texto, es que "José Obdulio Gaviria es un liberal a secas, uno que defiende su derecho inalienable a pensar y decir lo que quiera, uno que abomina la violencia y que ha procurado aportar en la erradicación del crimen como forma de hacer política". Su análisis de la violencia le ha generado enemistad con la izquierda, que lo ve justificador del abuso estatal, mientras conservadores lo critican por su pragmatismo.
Una anécdota ilustrativa ocurrió entre 2013 y 2016, cuando Gaviria invitó a participar en un documental sobre el proceso de paz del Gobierno Santos con las FARC. En un apartamento de El Chicó en Bogotá, durante una comida de debate, un rector de universidad bogotana irrumpió acusando a Gaviria de haberlo amenazado de muerte. El ambiente se tensionó. Gaviria simplemente respondió con calma al director: "Así es esto con esta gente", se sentó a la mesa y continuó participando como si nada hubiera pasado. La intimidación nunca ha funcionado con él.
Años antes, en el año 2000, Gaviria publicó un ensayo titulado Colombia: Asesinato y política, que fue el embrión de su libro Magnicidios. Un detalle escalofriante: el prólogo fue encargado al profesor Eduardo Pizarro Leongómez, pero antes de escribirlo, Pizarro fue asesinado el 22 de diciembre de 1999 por sicarios de las FARC en Bogotá. El hombre que escribiría sobre la política hecha a sangre y fuego se convirtió él mismo en una víctima de esa realidad.
La tesis central de aquel libro de 2000 sigue siendo la misma 26 años después: en Colombia se necesita entender que un homicidio es simplemente un crimen, no un acto político. Gaviria busca que se deje de justificar la violencia con argumentos sociológicos o ideológicos. Cuando en 2005 publicó Sofismas del terrorismo en Colombia, no ofrecía una doctrina ortodoxa sino invitaba a ver la realidad tal como era: grupos criminales que mataban, secuestraban y desplazaban, mientras sectores importantes de la sociedad los justificaban con "abstracciones alucinantes". Señaló cómo en universidades, organizaciones sociales y medios se aceptaban como plausibles tesis que justificaban el terrorismo. Un profesor de la Universidad Nacional, por ejemplo, había escrito que "el movimiento insurgente colombiano representa una fuerza de oposición política y militar del mayor significado". Años después ese mismo profesor apareció como representante de las FARC en La Habana. Llovieron insultos contra Gaviria por señalarlo, pero nadie cuestionó al profesor cuando cambió de rol.
El nuevo libro de Gaviria promete generar nuevas polémicas. Habrá desacuerdos con su lectura de Bolívar, Uribe Uribe y Gaitán. Nuevamente se enfrentará con la ultraderecha, el liberalismo radical y lo que llaman mamertismo. Quienes lo vean como ideólogo de una doctrina uribista quedaran decepcionados. La verdadera "doctrina" de Gaviria parece ser "la falta de doctrina, la libertad absoluta para pensar con la responsabilidad de quien se hace cargo de lo que dice".
Fuente original: El Colombiano - Colombia
