Israel ocupa el sur de Líbano y arrasa viviendas mientras civiles se niegan a huir

El Ejército israelí avanza en su ocupación del sur de Líbano con la intención de controlar una franja de hasta 8 kilómetros desde la frontera, principalmente para evitar ataques de Hezbolá. Las autoridades israelíes han comenzado a demoler casas en aldeas fronterizas, argumentando que sirven como bases de la organización. A pesar de los bombardeos continuos y la destrucción, cientos de habitantes de al menos 16 localidades se rehúsan a abandonar sus hogares, quedando atrapados en la primera línea del conflicto.
La avanzada israelí en territorio libanés sigue ganando terreno sin pausa. Según reportes militares de Israel, el Ejército completaría en aproximadamente una semana su despliegue en un área que se extiende hasta 8 kilómetros de la línea fronteriza. El objetivo declarado es prevenir el lanzamiento de misiles antitanque desde posiciones de Hezbolá hacia el norte israelí. Esta ocupación abarcaría alrededor del 8 por ciento de la superficie de Líbano, específicamente la región al sur del río Litani.
Las autoridades israelíes han intensificado una campaña de demolición en poblados cercanos a la frontera. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró que las viviendas que "en la práctica sirven como puestos avanzados de Hezbolá, serán demolidas siguiendo los modelos de Rafah y Khan Younis en Gaza". Katz también afirmó que Israel mantendrá el "control de seguridad" sobre la zona al sur del río Litani y que no permitirá el regreso de los más de 600 mil desplazados forzados "hasta que se garantice la seguridad de los ciudadanos del norte de Israel".
Lo inusual en esta crisis es la resistencia de miles de civiles a evacuar sus aldeas. Según reportes locales, hay al menos 16 localidades en los distritos fronterizos que permanecen pobladas a pesar de estar en primera línea del combate. Sus habitantes, principalmente cristianos, musulmanes sunitas y drusos, quedaron vulnerables tras el retiro de tropas del Ejército libanés y enfrentan un aislamiento severo causado por la destrucción deliberada de puentes sobre el río Litani. Israel anunció que atacará dos cruces más, lo que desconectaría completamente la zona del resto del país y cortaría toda posibilidad de ayuda humanitaria.
Hay fracturas internas en los planes israelíes sobre Líbano. Un funcionario militar israelí provocó revuelo al señalar que el desarme de Hezbolá, presentado como objetivo principal por Netanyahu, es "poco realista" en el contexto de la invasión actual. El oficial añadió que requeriría ocupar todo el territorio libanés, una escalada que va más allá de los planes públicos. Esta declaración indignó a líderes de comunidades del norte de Israel, que exigen la "seguridad permanente" de sus ciudadanos.
Los bombardeos continúan sin tregua. En las últimas 24 horas antes de esta información, 23 personas murieron en ataques israelíes en diferentes zonas de Líbano, elevando el total de muertos desde el 2 de marzo a 1.368 personas, según el Ministerio de Salud Pública libanés. Un dron israelí atacó a fieles que salían de una mezquita en Sohmor, causando dos muertes.
De forma paralela, Irán y Hezbolá intensificaron sus ataques contra el norte de Israel durante la festividad judía de Pésaj. Misiles iraníes con munición de racimo impactaron en Haifa y otras localidades de Galilea, causando daños a viviendas e incendios en vehículos. Cohetes de Hezbolá azotaron comunidades fronterizas como Gesher Haziv y Metula. Este ciclo de bombardeos desde ambos lados muestra cómo el conflicto entre Israel y Hezbolá ha transformado el sur de Líbano en un campo de batalla donde la población civil queda atrapada sin opciones de escape.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



