Israel bombardea Beirut tras ataque coordinado de Hezbolá e Irán, dejando cientos de miles de desplazados

Israel intensificó sus ataques contra el sur de Beirut después de que Hezbolá e Irán lanzaran coordinadamente más de 100 cohetes contra el norte israelí. Los bombardeos han causado más de 600 muertes y desplazado a 800.000 personas en el Líbano, generando una crisis humanitaria mientras los refugios gubernamentales colapsan. El conflicto se agudizó tras la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei y marca la primera operación conjunta entre Teherán y su milicia aliada contra Israel desde que comenzó la guerra.
La noche del 11 de marzo, el cielo de Beirut se iluminó con destellos rojos mientras aviones israelíes lanzaban una lluvia de bombardeos sobre los suburbios del sur de la capital libanesa. Los ataques fueron una respuesta directa al lanzamiento de más de 100 cohetes por parte de Hezbolá, según confirmaron fuentes de seguridad libanesas a Reuters. Lo inusual de esta ofensiva fue que, por primera vez, actuó como una operación coordinada entre Irán y Hezbolá, como señaló un alto funcionario de defensa israelí. La noche anterior, el 2 de marzo, Hezbolá había abierto fuego para vengar la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei, en el contexto de una escalada más amplia entre Israel, Estados Unidos e Irán.
Los impactos fueron devastadores. Decenas de explosiones retumbaron por la ciudad mientras el sistema antimisiles israelí interceptaba cohetes en el norte, algunos de los cuales lograban impactar el suelo. Pero la respuesta israelí fue más contundente aún: el Ejército anunció que "pronto actuaría con fuerza abrumadora" contra Hezbolá. Según el Ministerio de Salud libanés, los ataques israelíes han causado 634 muertes desde que comenzó esta escalada, incluyendo a 91 niños. Entre las víctimas están el sacerdote católico Pierre al-Rahi y el trabajador de la Cruz Roja Youssef Assaf, ambos enterrados el miércoles. El Papa León expresó sus condolencias por la muerte de Rahi, a quien describió como un "verdadero pastor".
La crisis humanitaria se agrava día a día. Los bombardeos han obligado a evacuar los suburbios del sur, dejando 800.000 desplazados que luchan por encontrar refugio. Menos de una cuarta parte de esa población ha logrado espacio en los albergues administrados por el gobierno de Beirut, pero las condiciones allí son "muy duras", según Maureen Philippon, directora del Consejo Noruego para el Líbano. Los refugios carecen de duchas y baños suficientes, familias enteras comparten habitaciones, y existe riesgo de propagación de enfermedades infecciosas. Algunos residentes, sin opciones, han regresado a sus hogares a pesar de las órdenes de evacuación. Una mujer desplazada expresaba su angustia: "El sonido era indescriptible, el miedo es indescriptible. Ya basta, basta. Esto es una pesadilla, ¿cuándo terminará?", clamaba Bassima Ramadan.
Israel ha multiplicado su ofensiva sobre el terreno. El Ejército afirma haber atacado cientos de objetivos de Hezbolá desde el 2 de marzo, con ataques aéreos diarios en el sur, los suburbios de Beirut y el valle de la Bekaa. Además, ha reforzado su presencia en la frontera con tropas de élite como la brigada Golani y ha establecido nuevas posiciones militares en el sur libanés. El embajador de Israel ante las Naciones Unidas, Danny Danon, cuestionó el miércoles al gobierno de Beirut, preguntando qué pruebas tenía de que Hezbolá estuviera siendo desmantelado: "¿Cuáles son las operaciones contra los sitios de lanzamiento? ¿Dónde están las incautaciones de sus armas? ¿Dónde está tu ejército?". Aunque el gobierno libanés expresó el año pasado su intención de establecer un monopolio estatal sobre las armas y prohibió las actividades militares de Hezbolá la semana pasada, los hechos en el terreno pintan un escenario muy diferente.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



