Isla de Salamanca: el único parque de Colombia que se ve desde la carretera

El Vía Parque Isla de Salamanca es una reserva natural de más de 52 mil hectáreas en la Ciénaga Grande de Santa Marta, reconocida mundialmente por su importancia ecológica. Es el único parque nacional colombiano que permite apreciar su biodiversidad directamente desde la vía que conecta Santa Marta con Barranquilla. En su interior habitan cerca de 199 especies de aves y 33 de mamíferos, y los visitantes pueden hacer senderismo, observar fauna y flora, e incluso navegar en canoas por senderos fluviales.
A 81 kilómetros de Santa Marta se encuentra un tesoro natural que muchos viajeros descubren sin buscarlo: el Vía Parque Isla de Salamanca. Esta extensa área protegida, que abarca más de 52 mil hectáreas de la Ciénaga Grande de Santa Marta, tiene una particularidad única en Colombia. A diferencia de otros parques nacionales, este permite que los visitantes aprecien buena parte de su riqueza ecológica simplemente recorriendo la carretera que conecta a Santa Marta con Barranquilla. Es la única reserva del país con esta característica especial, por eso lleva el nombre de "Vía Parque".
Desde la vía es posible admirar un paisaje que quita el aliento: playones, ciénagas y bosques de manglar donde pequeñas garzas blancas sobrevuelan constantemente. En jurisdicción de Pueblo Viejo, la visión se amplía considerablemente con una de las zonas más visibles de la Ciénaga Grande, donde a ciertas horas del día se pueden observar canoas de pescadores realizando su faena tradicional. La vegetación es vasta, con diferentes especies de mangle que en algunos sectores ocultan completamente las lagunas. Sin embargo, los expertos advierten que la verdadera majestuosidad del lugar solo se siente adentrándose en el bosque interior.
Pero la experiencia completa requiere ingresar al corazón del parque. A través del Centro Administrativo Los Cocos, ubicado al costado derecho de la carretera, se accede a senderos terrestres y fluviales. Aquí es donde realmente se puede hacer senderismo, observar aves de cerca, estudiar la fauna y flora silvestre, e incluso navegar en canoas para sentir la magia del entorno. Esta área protegida alberga cerca de 199 especies de aves y 33 especies de mamíferos, lo que le ha valido el reconocimiento internacional. Fue declarada como sitio Ramsar de importancia mundial junto con el Santuario de Fauna y Flora de la Ciénaga Grande de Santa Marta, y también como Reserva del Hombre y la Biosfera por la Unesco.
Para quienes deseen visitarlo, tomar un bus hacia Barranquilla desde Santa Marta es lo más accesible; deben pedir al conductor que los deje en el kilómetro 11+500 donde está señalizada la entrada. Desde allí, solo unos pasos a pie los separan de la taquilla. Con vehículo particular, la Troncal del Caribe es la ruta, con un trayecto de aproximadamente hora y media según el tráfico.
Es importante prepararse adecuadamente para la visita. Aunque no es obligatorio, se recomienda vacunarse contra la fiebre amarilla diez días antes. Hay que usar ropa cubierta, pantalones y camisetas de manga larga, protección solar y repelente contra mosquitos. Dentro del parque no hay restaurantes ni alojamientos, así que es necesario llevar agua y alimentos. Está prohibido ingresar con mascotas y se debe evitar llevar artículos nocivos como aerosoles o productos de limpieza no biodegradables. Lo más importante: siempre transitar por los caminos y senderos establecidos.
Los precios varían según la categoría de visitante. Los nacionales o residentes extranjeros mayores de 25 años pagan 19 mil 500 pesos, mientras que entre 5 y 25 años la entrada cuesta 13 mil pesos. Los extranjeros no residentes en Colombia desembolsan 55 mil pesos. Adicionalmente, hay que pagar por el transporte: automóvil 14 mil 500 pesos, moto 10 mil pesos y buses 78 mil pesos. Aunque el paisaje desde la carretera es cautivador, entrar al parque vale completamente la pena.
Fuente original: Periódico La Guajira
