Irán recluta niños desde los 12 años para combatir en la guerra contra Israel y Estados Unidos

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán lanzó una campaña para reclutar menores de apenas 12 años como "combatientes voluntarios" para defender la república ante los ataques aéreos. Organizaciones de derechos humanos denuncian que estos niños ya están siendo expuestos al fuego enemigo en puestos de control y operaciones militares, lo que constituiría crimen de guerra. Esta práctica tiene raíces profundas en Irán: durante la guerra con Irak en los años ochenta, menores fueron enviados a campos minados como "oleadas humanas" y hoy siguen siendo glorificados en murales y discursos oficiales.
En Teherán circulan carteles de reclutamiento que muestran adolescentes junto a combatientes de la Basij, la fuerza paramilitar voluntaria iraní, con mensajes claros sobre la obligación de defender la república. El pasado 26 de marzo, Rahim Nadali, subcomandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica para el Gran Teherán, anunció por televisión estatal el lanzamiento de un plan para reclutar ciudadanos "de 12 años o más" como "combatientes voluntarios". La campaña va dirigida tanto a niños como a niñas, según reportaron agencias de noticias iraníes.
Aunque oficialmente se dice que los jóvenes reclutas participarían en tareas de inteligencia, patrullas y labores logísticas como preparar alimentos, las organizaciones de derechos humanos documentan que menores ya están siendo utilizados en operaciones de combate directo. El caso de Alireza Ja'fari, de 11 años, ilustra la gravedad de la situación. El niño murió el 11 de marzo en un ataque con dron israelí contra un puesto de control en Teherán. Su madre, Sadaf Manfard, relató en una entrevista con el diario iraní Hamshahri que su esposo llevó al niño al puesto esa noche porque había "falta de personal". Tanto el padre como el hijo murieron en el ataque. Manfard también confirmó que adolescentes de 16 y 17 años han participado regularmente en patrullas callejeras de la Basij desde que comenzaron los conflictos el 28 de febrero.
Las ONG de derechos humanos, como Hengaw con sede en Noruega, clasifican estas prácticas como crimen de guerra. Según el Convenio de Ginebra, los menores de 15 años son considerados civiles con derecho a protección especial y su movilización en conflictos armados está prohibida. Estas organizaciones exigen que la ONU y UNICEF intensifiquen la presión legal y diplomática para frenar el reclutamiento infantil.
Lo preocupante es que esta no es una práctica nueva en Irán. En 2024, la organización estadounidense Activistas de Derechos Humanos en Irán investigó el reclutamiento de menores afganos en unidades paramilitares que operan en Siria. Los hallazgos revelaron un patrón inquietante: "Los menores y los migrantes indocumentados son obligados a participar en combates bajo amenaza de violencia o muerte. Las promesas de compensación económica y regularización se incumplen sistemáticamente". Estados Unidos impuso sanciones en 2018 contra la red Bonyad Taavon Basij por promover estas prácticas.
Los antecedentes más escalofriantes vienen de la guerra entre Irán e Irak de 1980 a 1988. Durante ese conflicto, el régimen utilizó niños en "oleadas humanas" para cruzar campos minados y despejar caminos para las tropas. A los menores se les daba una "llave del paraíso" con la promesa de ir directamente al cielo si morían como mártires. Sus familias recibían compensación económica por cada hijo muerto. En 1982, el ayatolá Jameini declaró que el servicio militar era obligación religiosa que tenía prioridad incluso sobre la educación.
Casi cuatro décadas después, Irán sigue glorificando estas prácticas. En Teherán aún hay murales que homenajean a niños soldados como Mohammad Fahmid, quien a los 13 años se lanzó bajo un tanque iraquí con un cinturón de granadas. Algunos de los actuales líderes militares iraníes participaron directamente en esa guerra: Mohammad Bagher Ghalibaf, hoy presidente del Parlamento, se unió al frente iraquí con solo 19 años y posteriormente escaló posiciones hasta convertirse en comandante de la Guardia Revolucionaria.
Con un nuevo conflicto en curso, el discurso oficial no ha cambiado: el sacrificio de menores sigue siendo exaltado, sin importar lo que ordene el derecho internacional. La pregunta que surge es cuántos más tendrán que pagar con sus vidas antes de que la presión internacional logre frenar estas prácticas.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



