Irán desplaza a Ucrania: cómo la crisis en Medio Oriente deja en segundo plano la guerra europea

Mientras el conflicto en Medio Oriente monopoliza la atención de Washington, Ucrania continúa bajo fuego ruso con intensidad creciente pero cada vez menos visibilidad internacional. Los expertos advierten que Estados Unidos está perdiendo interés en encontrar una solución de paz en Kiev, priorizando la estabilidad petrolera global. Europa intenta mantener viva la ayuda ucraniana mientras enfrenta presiones internas, especialmente de Hungría, y el Kremlin aprovecha la distracción mundial para recomponerse.
La guerra en Ucrania no se ha detenido, pero prácticamente ha desaparecido de los noticiarios mundiales. Mientras Washington enfoca sus esfuerzos diplomáticos en Irán, los ataques aéreos y terrestres entre rusos y ucranianos continúan sin tregua. A finales de marzo, la iglesia de San Andrés en Lviv, un templo del siglo XVII declarado Patrimonio de la Humanidad, resultó dañada por bombardeos rusos. Casi simultáneamente, misiles ucranianos golpeaban la región rusa de Briansk. La intensidad no ha cesado: soldados de Moscú aseguran haber derribado 250 drones ucranianos en un solo ataque, descrito como el más grande contra la capital en un año. Pero los números revelan solo parte de la crisis. Según una investigación de la ONU de marzo, el Kremlin ha deportado alrededor de 20.000 niños ucranianos hacia Rusia y Belarús, algunos de ellos sometidos a entrenamiento militar. Estos hechos llevaron a la Corte Penal Internacional a emitir una orden de arresto contra Vladimir Putin en 2023, acusación que Moscú niega argumentando que se trata de evacuaciones voluntarias.
El cambio en las prioridades estadounidenses marca un punto de quiebre. Jesús Agreda Rudenko, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, explica el fenómeno con claridad: "El interés de Estados Unidos está completamente fijado en Irán. No hay ninguna otra prioridad fuera de eso". Según este análisis, la administración Trump está dispuesta a levantar sanciones a Rusia con tal de mantener estable el precio internacional del petróleo. Y lo más revelador: Estados Unidos presionaría mucho más a Ucrania que a Rusia para que ceda ante las exigencias del Kremlin y terminar el conflicto rápidamente. Carlos Patiño, profesor de la Universidad Nacional de Colombia, lo resume en una frase que encapsula la realidad actual: "La guerra en Ucrania ha salido del foco de la opinión pública internacional" por la escalada en Irán.
Las conversaciones de paz reflejan estas tensiones. El enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, reportó reuniones constructivas, pero Volodímir Zelenski acusó al Kremlin de imponer condiciones inaceptables: que Kiev se retire del Donbass para que entonces Washington brinde garantías de seguridad. En París, durante una reunión del G7 a finales de marzo, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio desmentió públicamente al presidente ucraniano, tachando su versión de "una mentira" y aclarando que "no hay reuniones programadas por el momento sobre Rusia y Ucrania". Para Agreda Rudenko, la explicación es política: Trump necesita resultados rápidos y visibles para las elecciones de medio término de noviembre. Como Ucrania no ofrece esa posibilidad inmediata, el interés presidencial ha decaído gradualmente.
Europa, sin embargo, mantiene su apuesta por Ucrania, aunque con dificultades crecientes. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afirmó que Kiev sigue infligiendo pérdidas devastadoras a Moscú cada mes, superiores incluso a las sufridas en Afganistán durante la década de 1980. Pero la unidad europea se resquebraja. Hungría, bajo el mando de Viktor Orban, bloqueó un préstamo crucial de la Unión Europea a Ucrania en una cumbre en Bruselas, decisión calificada como "inaceptable" por el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, prometió encontrar una solución, pero el mensaje fue principalmente una muestra de determinación ante la frustración.
Hay un último movimiento que ilustra cómo la geopolítica se reordena. Zelenski se reunió con el príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman en Yeda el 27 de marzo. Aunque los detalles del encuentro permanecen reservados, el líder ucraniano aprovechó para ofrecer cooperación en defensa contra drones iranís. No es casualidad: los drones principales que Irán suministra a Rusia ahora se producen en territorio ruso con asistencia iraní. Un Irán debilitado por las presiones internacionales beneficiaría indirectamente a Kiev. Así, Ucrania busca aliados en Medio Oriente mientras Europa intenta sostener una ayuda que Washington reduce gradualmente.
El contexto es complejo. Francia y Alemania ven a Ucrania como un asunto de seguridad inmediata, mientras que Irán, según Patiño, representa una imprudencia estadounidense de la cual la administración Trump aún no sabe cómo escapar. Lo cierto es que Moscú, aprovechando la distracción mundial, se recompone. Y aunque Kiev logró recuperar entre 320 y 350 kilómetros de territorio en 2026, según el Instituto de Estudios para la Guerra, esas victorias ocurren lejos del foco de atención global. El Kremlin prefiere así: una guerra que continúa pero que el mundo casi ha olvidado.
Fuente original: France 24 - Europa



