Inundados pero no vencidos: 42 emprendedores cordobeses usan la Feria de la Ganadería para resurgir

Cuarenta y dos familias cordobesas que lo perdieron todo en las inundaciones de febrero encontraron en la Feria Nacional de la Ganadería una oportunidad para recuperarse económicamente. En el Pueblito Cordobés exhiben y venden artesanías, productos gastronómicos y otras iniciativas que les permiten generar ingresos tras meses de crisis. El gobernador Erasmo Zuleta destacó el apoyo a estas familias que perdieron años de trabajo.
Cuando las inundaciones azotaron a Córdoba en febrero, decenas de emprendedores vieron desaparecer en el agua lo que les tomó años construir. Pero no se quedaron esperando que el tiempo cicatrizara las heridas. Hoy, 42 de esas familias están de nuevo en pie, usando la Feria Nacional de la Ganadería como trampolín para volver a levantarse.
En el Pueblito Cordobés montaron sus puestos con lo que tienen: artesanías, productos de gastronomía, alimentos transformados y otras iniciativas que reflejan la creatividad de gente que no se rinde. Distribuidos tanto en la carpa principal como en la Catedral del Pueblito Cordobés, estos emprendedores tienen ahora acceso a cientos de visitantes que buscan consumir lo que ofrecen.
El gobernador Erasmo Zuleta Bechara reconoció el esfuerzo de estas familias en el contexto de la feria. "Le dimos la mano a 42 familias emprendedoras que en febrero perdieron todo, lo que significó la pérdida de muchos años de trabajo y semanas sin recibir ingresos. Hoy están aquí en la Feria de Todos para ayudarlos en su reactivación", expresó.
Para estas personas, cada cliente que llega a sus puestos representa mucho más que una venta. Es un paso concreto hacia la recuperación, hacia recuperar esa estabilidad económica que el invierno les arrebató. Después de meses navegando dificultades y reinventándose, la feria se convierte en una ventana de esperanza donde pueden mostrar que sus negocios siguen vivos.
El Pueblito Cordobés se ha transformado en un símbolo de lo que pueden lograr las comunidades cuando se apoyan mutuamente. Aquí, la resiliencia cordobesa tiene cara, tiene nombre, y está vendiendo sus productos con la determinación de quien sabe que está reconstruyendo mucho más que un negocio: está recuperando su dignidad y su futuro.
Fuente original: Chicanoticias


