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Ingeniera antioqueña busca purificar el aire mundial capturando contaminantes en fábricas

Fuente: Periódico La Guajira
Ingeniera antioqueña busca purificar el aire mundial capturando contaminantes en fábricas
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Mariana Pérez, una ingeniera de 27 años de Itagüí, desarrolló un sistema innovador que captura gases contaminantes en fábricas y los recicla como materia prima. Su invención, que comenzó como una idea infantil, fue seleccionada entre los diez mejores proyectos de los Premios Jóvenes Inventores de la Oficina Europea de Patentes. La tecnología transforma los residuos en materiales biodegradables que se pueden usar para construir desde ladrillos hasta muebles.

Una ingeniera antioqueña está pisando fuerte en el escenario mundial de la innovación. Mariana Pérez, de 27 años y originaria de Itagüí, creó un purificador de aire diseñado especialmente para fábricas que no solo limpia el ambiente contaminado, sino que convierte esos gases dañinos en materiales reutilizables. Su proyecto, desarrollado a través de su empresa Ecol-Air, fue reconocido como uno de los diez mejores entre cientos de candidaturas en los Premios Jóvenes Inventores que otorga la Oficina Europea de Patentes.

Pérez participó de manera virtual en la ceremonia realizada en Reikiavik, Islandia, donde recibió la distinción de "Creadores del mañana" junto a otros inventores jóvenes destacados. Aunque no se llevó uno de los galardones especiales, el reconocimiento del prestigioso organismo europeo valida años de trabajo dedicado a convertir una idea que nació en su infancia en una solución real para el planeta.

La historia detrás de esta invención tiene un toque poético. Según contó en una entrevista con EFE, cuando era niña vio cómo el coche recién lavado de su padre se ensuciaba por culpa de la lluvia contaminada. Ese momento la marcó: decidió que quería "limpiar ese aire que, al contacto de las gotas de agua precipitadas, manchaban el techo de aquel vehículo familiar". Desde entonces, toda su formación educativa, tanto en la escuela como en la universidad, estuvo orientada a hacer realidad ese sueño infantil.

El camino de la innovación fue gradual. "La idea principal es básica. Empezó con un prototipo que era un simple tarrito de pintura con una perforación que simulaba la lluvia y así fue evolucionando", explicó Pérez. Lo que comenzó como un experimento casero evolucionó hacia un sistema industrial capaz de capturar contaminantes y transformarlos. En sus palabras, siempre buscó un método que cumpliera con lo que ella misma decía de niña: "limpiar el aire mojándolo".

Hoy el sistema utiliza materiales poliméricos biodegradables que se convierten en materia prima valiosa. "Ahora nos hemos centrado mucho en material polimérico biodegradable, que es más plástico, porque lo utilizamos como materia prima para construir ladrillos, tejas, fachadas de plástico, incluso algunas cosas como sillas o mesas que se puedan construir con ese material", detalló la ingeniera. Lo interesante es que varias de las empresas que usan su invención recuperan esos residuos para reutilizarlos en sus propios procesos de producción, cerrando así un ciclo verdaderamente sostenible.

Fuente original: Periódico La Guajira

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