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Informalidad laboral: el problema que ninguna política económica logra resolver en Colombia

Fuente: La República - Finanzas

En un foro sobre protección social, líderes empresariales y del Banco de la República coincidieron en que la informalidad es el verdadero obstáculo del mercado laboral colombiano. Mientras el sector agrícola alcanza 85% de informalidad y las microempresas 87%, expertos advierten que el crecimiento económico actual se sostiene principalmente en el consumo, no en empleos formales estables. Los panelistas plantearon que se necesitan soluciones estructurales que van más allá de ajustar el salario mínimo.

Colombia enfrenta un dilema laboral que va mucho más profundo que los debates usuales sobre salarios y desempleo. Durante el Gran Foro de Protección Social de Asocajas, José Ignacio López, presidente de Anif, moderó una conversación donde quedó claro que la informalidad es el verdadero nudo gordiano de la economía colombiana. López fue directo al punto: "la informalidad permea la discusión sectorial" y luego agregó una reflexión incómoda para los participantes del foro: "la informalidad laboral es un gran problema, para la mayoría de los trabajadores del país estas conversaciones son inocuas porque no están en la formalidad".

Los números revelan por qué esta observación duele. En el sector agrícola, 85 de cada 100 trabajadores están en la informalidad. Las microempresas de uno a cinco empleados, que son la mayoría del tejido empresarial colombiano, tienen una tasa de informalidad del 87%. En contraste, las compañías más grandes, con 20 a 50 empleados, logran mantener apenas 14% de informalidad. López reconoció que el año pasado trajo alivio: el desempleo bajó en América Latina y Colombia participó de esta mejoría. Sin embargo, advirtió que "la participación laboral en Colombia no llega a las cifras prepandemia", es decir, aún no hemos recuperado los niveles de trabajo que teníamos antes del 2020.

María Claudia Lacouture, presidente de Aliadas, fue más crítica con el panorama general. Según ella, el crecimiento económico que presume el país es frágil porque depende demasiado del consumo de las personas, no de una producción sólida y diversificada. "El crecimiento está muy basado en el consumo, no necesariamente sostenible en el largo plazo" y agregó que "los motores que generan crecimiento, que están relacionados con sectores que generan empleo formal, como la construcción, están rezagados". Lacouture señaló que la mayor parte del empleo se genera por cuenta propia, lo que refleja un problema estructural profundo. Para ella, la salida requiere inversión: "la inyección de capital, internacional o nacional, genera empleo y fortalece las empresas". También pidió mejorar las condiciones para que los empresarios tengan confianza en invertir en el país.

César Giraldo, codirector del Banco de la República, defendió una estrategia diferente pero complementaria. Aunque reconoció que aún es pronto para saber si el aumento del salario mínimo de este año tendrá efectos positivos en el empleo, señaló que desde 2022 los incrementos han ganado poder adquisitivo real mientras el desempleo y la inflación han bajado. Para Giraldo, hay que flexibilizar las relaciones laborales para que más empleadores se animen a formalizar trabajadores. También insistió en algo crucial que los gobiernos suelen olvidar: crear protección social para quienes trabajan por cuenta propia, porque "es una realidad que el país debe enfrentar".

El debate dejó clara una conclusión: ni ajustar salarios mínimos ni celebrar cifras de desempleo a la baja resuelven el problema fundamental. Colombia necesita crear condiciones que incentiven a las empresas a crecer, a invertir en personal formal y a generar empleos de calidad. Mientras tanto, millones de colombianos seguirán trabajando sin acceso a pensión, salud o prestaciones, porque simplemente no tienen opción.

Fuente original: La República - Finanzas

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