Influencers pro-Putin cuestionan al régimen: ¿crítica permitida o trampa electoral?

Figuras influyentes cercanas a Vladimir Putin han comenzado a criticar públicamente problemas en Rusia, como desastres naturales y censura de internet, sin atacar directamente al presidente. El fenómeno sorprende en un país donde la represión a la oposición aumenta constantemente. Los expertos se cuestionan si se trata de una estrategia del Kremlin para identificar voces críticas antes de las elecciones de 2026, o si realmente representa un cambio en los espacios de expresión permitidos.
En Rusia está ocurriendo algo inusual. La influencer Victoria Bonya, que vive en Mónaco y es conocida principalmente por consejos de belleza en redes sociales, publicó un video de 18 minutos el 14 de abril dirigido directamente a Putin. "A usted la gente le tiene miedo. Los blogueros y los artistas tienen miedo. Los gobernadores también. Yo creo que no deberíamos tener miedo", dijo en el mensaje que acumuló más de 21 millones de visualizaciones y 1,5 millones de likes en tres días. Lo extraordinario no es solo que alguien se atreva a hablar así en una Rusia cada vez más represiva, sino quién lo hace: una figura que históricamente ha mostrado lo que los analistas llaman "putinofilia", incluso luciendo camisetas con la efigie del presidente.
En su monólogo, Bonya enumera quejas sobre cómo se gobierna el país: desastres naturales mal gestionados como inundaciones en Daguestán, derrames de petróleo en playas, bloqueos de internet y otros temas que afectan a la población. Notablemente, nunca menciona la guerra en Ucrania ni el deterioro económico que sufren los rusos. Su estrategia es peculiar: plantea problemas reales pero sugiere que Putin no está informado de ellos, presentándolo como la solución potencial en lugar de cuestionarlo directamente. Otros influencers han seguido un patrón similar. La influencer Aiza publicó un video ya eliminado denunciando corrupción y aumentos impositivos. El actor Iván Okhlobystin, quien alguna vez comparó la invasión de Ucrania con una "guerra santa", ahora critica el aumento de la censura en internet calificándolo como un "enorme error".
Lo que hace este fenómeno aún más extraño es que el Kremlin respondió oficialmente. Dmitri Peskov, portavoz presidencial, se mostró comprensivo diciendo que se trataba de "temas importantes que el poder tiene en cuenta". Esta respuesta llevó a Bonya a publicar otro video agradeciendo al gobierno por escucharla. Stephen Hall, especialista en Rusia de la Universidad de Bath, interpreta estos videos como un discurso tradicional del "buen zar contra los boyardos malos", una analogía que sitúa la crítica dentro de un esquema donde el líder permanece intacto. "Es una forma de halagar al presidente presentándolo como alguien fuerte, capaz de resolver por sí solo todos los problemas", analiza el canal opositor en el exilio Dozhd.
Sin embargo, algunos expertos ven esto como potencialmente más peligroso para el régimen de lo que parece. Jakob Tolstrup, especialista de la Universidad de Aarhus, señala que "el sistema actual se basa en que no se permite ninguna crítica". Estos videos podrían romper un tabú importante al demostrar que es posible cuestionar ciertos temas sin represalias inmediatas. Esto contradice el mensaje de endurecimiento que el Kremlin intenta transmitir al perseguir VPN, aumentar censura en internet y limitar el acceso a Telegram.
Existe otra interpretación más siniestra. Con elecciones legislativas programadas para septiembre de 2026, algunos analistas sospechan que el Kremlin podría estar utilizando estos videos como "cebo" para identificar a qué segmentos de la población rusa responden mejor a las críticas permitidas. Es una estrategia que permitiría al poder conocer dónde existe descontento real sin ceder realmente espacios de expresión. La realidad es que estas críticas "reflejan una irritación real de una parte de la sociedad rusa ante las dificultades económicas y las crecientes restricciones al acceso a Internet", concluye Tolstrup. Pero en Rusia, incluso la rebelión de los influencers parece estar dentro de los límites que el régimen está dispuesto a permitir.
Fuente original: France 24 - Europa



