Impuesto al patrimonio desanima inversiones: empresas prefieren pagar impuestos antes que expandirse
El impuesto al patrimonio está obligando a las empresas a frenar sus inversiones para destinar recursos al pago de tributos, según Felipe Márquez Robledo, presidente de Acción Fiduciaria. Las compañías incluso se endeudan o reciben dinero de sus casas matrices que antes iba destinado a gastos operacionales. El sector fiduciario, que administra más de 1.226 billones de pesos en Colombia, se consolida como intermediario clave en un entorno económico cada vez más desafiante.
En medio de tasas de interés al techo y un sector de la construcción tambaleando, el impuesto al patrimonio está generando un efecto colateral que pocos esperaban: las empresas están dejando de invertir para poder pagarlo.
Felipe Márquez Robledo, presidente de Acción Fiduciaria, no tiene dudas sobre lo que está pasando. "El impuesto hace que las empresas dejen de invertir para pagarlo. Muchas incluso se endeudan o reciben recursos de sus casas matrices que antes iban para gasto de funcionamiento o nuevas inversiones y los tienen que pasar al pago del impuesto", explicó. En otras palabras: dinero que podría estar creando empleos o expandiendo negocios ahora se va directamente al fisco.
Lo preocupante es que Márquez Robledo considera este tributo "antitécnico". "No hace ningún sentido en la economía, quedan muy pocos países en los que el impuesto al patrimonio existe y mucho menos que se haga por virtud de un decreto de emergencia económica", añadió. Cuando se le preguntó si esto podría traducirse en menor inversión, fue categórico: "No hay la menor duda".
Mientras tanto, las fiduciarias —entidades que actúan como intermediarias de confianza en transacciones complejas— se consolidan como actores fundamentales del sistema. Acción Fiduciaria administra alrededor de 20 billones de pesos distribuidos en cerca de 3.000 fideicomisos activos. Márquez Robledo explicó que una fiduciaria funciona como "un catalizador" que organiza a diferentes actores (constructores, inversionistas, empresas públicas) dándoles la confianza de que sus recursos están protegidos y se usarán según lo acordado. El negocio fiduciario se ha diversificado: aproximadamente una tercera parte de sus recursos está en proyectos inmobiliarios, mientras que la otra parte crece en administración de pagos y servicios.
En el sector inmobiliario específicamente, Acción Fiduciaria administra cerca de mil proyectos con recursos que rondaban hace poco un tercio de los 20 billones que maneja. Sin embargo, Márquez Robledo observó un cambio de tendencia: "El negocio inmobiliario va bajando y el de administración va subiendo, por un tema de riesgo-recompensa". Esto refleja cómo los constructores más pequeños tienen dificultades para conseguir fiduciarias porque el riesgo que representan no justifica las comisiones, mientras que otros luchan contra problemas de liquidez en los créditos de construcción que los bancos empiezan a desembolsar pero luego frenan.
Para los inversionistas que buscan diversificar, Acción Fiduciaria ofrece fondos de inversión colectiva con diferentes niveles de riesgo, desde bajo hasta inversiones no tradicionales. El monto mínimo de entrada varía según el fondo. La entidad cuenta con alrededor de 12.000 inversiones registradas (algunas personas tienen más de una inversión), y administra aproximadamente 1 billón de pesos en estos fondos.
Mirando hacia adelante, Márquez Robledo espera que en los próximos meses Acción Fiduciaria pueda ofrecer a sus clientes la posibilidad de ingresar y retirar dinero a través de Bre-B, un sistema de transferencias electrónicas que complementaría la actual opción por PSE. Esto permitiría a los inversionistas mayor flexibilidad para meter y sacar recursos más rápidamente de sus fondos.
Fuente original: La República - Finanzas