ÚltimasNoticias Colombia

Economía y Finanzas

Identifican restos de Camilo Torres, el sacerdote que cambió sotana por fusil hace 60 años

Fuente: BBC Mundo - Economía
Identifican restos de Camilo Torres, el sacerdote que cambió sotana por fusil hace 60 años
Imagen: BBC Mundo - Economía Ver artículo original

Tras más de dos años de investigación, la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas confirmó que los restos hallados en 2024 corresponden al padre Camilo Torres, quien murió en combate con el ELN en 1966. El sacerdote jesuita Javier Giraldo recibió los restos en nombre de la familia y la sociedad colombiana. Torres, nacido en una familia bogotana acomodada, se radicalizó por la pobreza que vio en los barrios y terminó siendo guerrillero, convirtiéndose en una figura casi legendaria comparable al Che Guevara.

Sesenta años después de su muerte en combate, Colombia pudo cerrar un capítulo pendiente. La Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas informó el lunes que identificó y entregó dignamente los restos del padre Camilo Torres. La entrega ocurrió el 15 de febrero, casi seis décadas después del 15 de febrero de 1966, cuando el sacerdote fue abatido en uniforme del Ejército de Liberación Nacional, el ELN. Los restos habían sido hallados en junio de 2024 en un cementerio de Bucaramanga, Santander.

La investigación fue titánica. Durante dos años y medio, la Unidad realizó lo que su directora, Luz Janeth Forero, describió como "un proceso de triangulación de información sin precedentes". Esto significa que combinaron documentos históricos, testimonios orales, análisis óseos y perfiles genéticos para estar seguros. Aunque el Instituto Colombiano de Medicina Legal reconoció limitaciones por el estado de los restos óseos, un laboratorio estadounidense corroboró la identificación. Los restos fueron entregados al sacerdote jesuita Javier Giraldo, quien ha sido buscador de Torres durante siete años.

La historia de Camilo Torres es la de un hombre que se movió entre dos mundos. Nació el 3 de febrero de 1929 en una familia adinerada de Bogotá, hijo de un médico reconocido. Estudió en los mejores colegios y parecía destinado a una vida segura. Pero decidió entrar al seminario, decisión que su familia anticlerical rechazó. Se formó como sociólogo en Bélgica y cofundó la Facultad de Sociología en la Universidad Nacional, donde fue capellán. Lo que cambió todo fue lo que vio: mientras estudiaba y trabajaba en barrios populares, desarrolló una convicción cada vez más profunda sobre la injusticia social.

Por los años sesenta, influido por la revolución cubana y su propia experiencia con obreros y campesinos, Torres comenzó a radicalizarse. En 1965 editaba un semanario llamado Frente Unido que buscaba unir movimientos revolucionarios. Pero la escritura le pareció insuficiente. A finales de 1965 se fue a la montaña para unirse al ELN, donde recibió el alias de Argemiro y un revólver. En pocas semanas estaba muerto.

El impacto de su muerte fue enorme, casi desproporcionado a los años que vivió. Tenía apenas 37 años. Su biógrafo Walter Joe Broderick lo comparó con el Che Guevara: "Eran un puñado de desarrapados, con viejas carabinas, y Camilo románticamente se une a ellos, muere en combate con ellos y se vuelve una figura heróica, un mártir". Gabriel García Márquez escribió que cuando Torres se sacrificó, muchos que no habían creído en él empezaron a creer, pensando que "si se hizo matar por eso, entonces decía la verdad, entonces tenía razón". Su ejemplo inspiró a jóvenes católicos en Colombia, Argentina, Chile y Nicaragua a sumarse a movimientos de izquierda cristiana.

Durante años, su familia estuvo dividida sobre qué hacer con su memoria. Su hermano prefería el silencio; su madre, en cambio, escribió cartas a la presidencia colombiana y hasta al papa Pablo VI cuando visitó el país en 1968, pidiendo ayuda para encontrar a su hijo. Cuando finalmente sus restos fueron entregados, Javier Giraldo explicó: "En la familia de Camilo había una división, su hermano era partidario de que la tumba no la conociera el público, pero la madre decía que Camilo le pertenece a la sociedad colombiana". La veneración de los restos, agregó, forma parte profunda de la cultura y espiritualidad colombiana.

Hoy, seis décadas después, Torres descansa identificado. Su figura sigue siendo compleja: para algunos un mártir que dio su vida por los pobres; para otros, un ideólogo cuya lucha no resolvió la inequidad que lo atormentaba. Broderick mismo notaba que los problemas que Torres señalaba, la concentración de riqueza y la desigualdad, "ha empeorado". Pero su legado permanece: el de un hombre que decidió que hablar no era suficiente.

Fuente original: BBC Mundo - Economía

Noticias relacionadas