Hungría vota en comicios que pueden cerrar 16 años de dominio de Orbán

Hungría celebra elecciones parlamentarias con una participación histórica que supera los records anteriores. El primer ministro nacionalista Viktor Orbán busca un quinto mandato frente al aspirante de centroderecha Peter Magyar, quien promete un "cambio de sistema". Los comicios están marcados por acusaciones de interferencias extranjeras y reflejan una profunda polarización sobre el futuro democrático del país.
Las urnas en Hungría registraron un fenómeno electoral sin precedentes este domingo: antes del mediodía ya había votado más de la mitad del electorado. A las 11 de la mañana, la participación alcanzaba el 54,14 por ciento, es decir, más de 4 millones de personas de los 7,53 millones de votantes. Esto representa un salto dramático comparado con 2022, cuando a esa misma hora apenas había votado el 40 por ciento. Los analistas predicen que la participación final podría rondar el 75 por ciento, el nivel más alto desde que Hungría se democratizó en 1990.
Detrás de estas cifras está una contienda de alto voltaje entre dos visiones opuestas de país. Viktor Orbán, con 62 años y 16 años en el poder, busca consolidar su modelo de "democracia iliberal" donde sus políticas sobre migración y valores conservadores no tienen rivales. Enfrentado a él está Peter Magyar, de 45 años, un político de centroderecha que hace apenas dos años irrumpió en escena prometiendo "recuperar nuestra patria" para reafirmarla en la Unión Europea. Los sondeos sugieren que Magyar va claramente por delante, algo extraordinario considerando que el sistema electoral favorece al partido Fidesz de Orbán.
El contexto internacional le da dramatismo a estas elecciones. Bruselas ha congelado miles de millones en fondos a Hungría acusando a Orbán de reprimir la disidencia y erosionar el Estado de derecho. Mientras tanto, Donald Trump y su vicepresidente JD Vance han visitado Budapest para respaldar a Orbán, presentándolo como un líder "fuerte y poderoso". Esta polarización externa refleja la geopolítica actual: Orbán mantiene estrechos vínculos con Rusia, algo que ha generado alarma en Europa.
La campaña ha estado envuelta en acusaciones de interferencias extranjeras. Informes señalan una presunta campaña encubierta rusa para apoyar a Orbán, mientras que ambos bandos denuncian manipulaciones electorales. Un documental ha acusado a la coalición gobernante de compra masiva de votos en zonas rurales. Andrea Szabo, investigadora del Centro de Ciencias Sociales de la Universidad ELTE, resumió lo que está en juego: "Es el último momento en el que este proceso puede detenerse y el péndulo puede volver hacia una dirección democrática".
Orbán advierte que no se debe "poner todo en riesgo" y ha centrado su campaña en Ucrania, presentando al país vecino como "hostil" a Hungría. También ha prometido continuar su ofensiva contra lo que llama "falsas organizaciones civiles, periodistas comprados, jueces y políticos". Magyar, por su parte, ha prometido combatir la corrupción que coloca a Hungría entre los países más corruptos de la UE.
Solo cinco partidos figuran en la papeleta —la cifra más baja desde 1990— después de que varios partidos de oposición se retiraran para concentrar votos en la candidatura de Magyar. Los primeros resultados preliminares se conocerán poco después del cierre de los colegios, aunque si la contienda es cerrada, el ganador no se conocería hasta el recuento final el próximo sábado. En la oposición reina la preocupación de que Orbán no acepte un resultado adverso, mientras que el nacionalista ha acusado a sus rivales de intentar "generar caos" y de colaborar con servicios de inteligencia extranjeros.
Fuente original: France 24 - Europa



