ÚltimasNoticias Colombia

Internacional

Hungría vota en comicios donde Moscú apuesta todo: ¿el fin de Orbán, el aliado más leal de Putin?

Fuente: France 24 - Europa
Hungría vota en comicios donde Moscú apuesta todo: ¿el fin de Orbán, el aliado más leal de Putin?
Imagen: France 24 - Europa Ver articulo original

Las elecciones legislativas húngaras del 12 de abril representan un pulso entre el primer ministro Viktor Orbán, histórico aliado de Rusia dentro de la UE, y el opositor Peter Magyar, que lidera las encuestas. Moscú ha intentado influir mediante operaciones de inteligencia, desinformación e incluso un presunto plan para desestabilizar la campaña. Una victoria de Magyar podría distanciar a Hungría de Rusia, aunque no significaría una ruptura completa dado los intereses energéticos compartidos.

Los ojos de Moscú están puestos en Budapest este domingo. Tras 16 años donde el primer ministro húngaro Viktor Orbán ha actuado como el aliado más cercano del Kremlin dentro de la Unión Europea, su partido Fidesz enfrenta ahora una amenaza seria: las encuestas dan una ventaja de aproximadamente diez puntos a Peter Magyar, líder del partido opositor Tisza. Para Rusia, esto es más que un cambio de gobierno en un país pequeño. Es el riesgo de perder a su principal peón en Bruselas.

El nivel de injerencia rusa en estos comicios ha sido extraordinario. Un informe del servicio de inteligencia ruso SVR, filtrado hace poco, reveló un plan llamado "The Gamechanger" que llegaba al extremo de contemplar un intento de asesinato contra Orbán para "alterar de manera fundamental todo el paradigma de la campaña electoral". Según Edit Zgut-Przybylska, investigadora de la Universidad de Europa Central en Budapest, la campaña ha sufrido "operaciones de influencia documentadas, campañas de desinformación e informes de actividades vinculadas a los servicios de inteligencia". Incluso se reportó que Moscú envió a especialistas electorales vinculados al GRU, la inteligencia militar rusa, para supervisar estas operaciones.

El contexto de interferencia externa es aún más denso. Donald Trump, a través de su vicepresidente JD Vance, visitó Budapest para respaldar públicamente a Orbán a principios de esta semana. Incluso Trump ha prometido impulsar la economía húngara si el actual primer ministro es reelegido. Paralelamente, la presencia de Daria Boyarskaya, antigua traductora de Putin, como observadora electoral designada por la OSCE, encendió las alarmas. 56 diputados europeos firmaron una carta abierta pidiendo su destitución por sus vínculos con Moscú.

"Rusia tiene un claro interés en mantener a Orbán en el poder, porque Hungría ha actuado sistemáticamente como un caballo de Troya del Kremlin que ha trabajado en contra de las decisiones de la UE sobre Ucrania y las sanciones contra Rusia", afirma Zgut-Przybylska. Las pruebas de esta lealtad son casi cómicas en su crudeza: hace poco se filtró una conversación donde Orbán le dijo a Putin "Estoy a su servicio". Rusia incluso intentó usar la guerra en Ucrania a su favor, presentando las elecciones como una elección entre "paz y estabilidad" bajo Fidesz versus "caos y guerra" bajo Tisza. Pero este discurso de miedo no parece haber permeado entre un electorado cansado que quiere cambios reales en educación, sanidad y condiciones de vida cotidiana.

Ahora bien, una victoria de Magyar no significaría el final de la influencia rusa en Hungría. Anton Shekhovtsov, experto en vínculos entre Moscú y la extrema derecha europea, advierte que tras 16 años en el poder, Orbán y sus aliados han penetrado profundamente en las instituciones políticas húngaras. Si Magyar gana pero sin mayoría amplía, "tendrá por delante una dura batalla". Además, el futuro primer ministro ya ha dejado claro que Hungría no podría abandonar su dependencia del petróleo y gas ruso antes de 2035, mientras la UE pide hacerlo para 2027. Michael Toomey, especialista en populismo de Europa Central, lo resume así: una victoria de Magyar "no es bueno para Rusia, pero tampoco es una catástrofe total para ellos".

Lo que probablemente ocurra es un distanciamiento gradual. Zgut-Przybylska considera que bajo Magyar, Hungría "comenzaría a distanciarse de Rusia, aunque la influencia rusa no desaparecería de la noche a la mañana". Nadie espera que Budapest rompa relaciones con Moscú. Lo realista es esperar que "sea un miembro responsable de la Unión Europea y siga la línea de la Unión Europea respecto a Rusia", según Shekhovtsov. De todas formas, Rusia tiene otros aliados en la región. Robert Fico, primer ministro de Eslovaquia, podría mantener la bandera pro-Rusia en Europa Central, aunque con menos margen de maniobra que Hungría por estar más integrado en las estructuras de la UE. Lo que está claro es que para Moscú, este domingo podría marcar el inicio del fin de su mejor coartada dentro de Europa.

Fuente original: France 24 - Europa

Noticias relacionadas