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Hungría vota el domingo: Orban enfrenta su desafío más fuerte pero con un sistema electoral pensado para él

Fuente: France 24 - Europa
Hungría vota el domingo: Orban enfrenta su desafío más fuerte pero con un sistema electoral pensado para él
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El primer ministro húngaro Viktor Orban llega a las elecciones del 12 de abril en desventaja frente al líder opositor Peter Magyar, pero cuenta con ventajas estructurales que podrían permitirle retener el poder. Un sistema electoral diseñado a su medida, control de medios y redes de influencia estatal configuran un escenario donde el resultado final es incierto a pesar de las encuestas. La confrontación refleja una batalla mayor sobre democracia en Europa Central.

En la superficie, los números parecen claros: Peter Magyar y su partido Tisza aventajan a Viktor Orban en todas las encuestas rumbo a los comicios húngaros del domingo 12 de abril. Pero quienes conocen a fondo la política en Hungría saben que las apariencias engañan. El primer ministro, quien lleva 16 años enquistado en el poder, aunque debilitado, aún cuenta con herramientas que podrían sorprender.

Todo comienza con el tablero electoral. En 2011, cuando Orban tenía una mayoría de dos tercios en el Parlamento, impulsó una reforma que redujo el número de diputados y rediseñó las circunscripciones de una forma que beneficiaba claramente a su partido Fidesz. El profesor Paul Gradvohl, de la Universidad de París 1 Panthéon-Sorbonne, lo describe con precisión: "Esta manipulación electoral se ha convertido en un auténtico deporte nacional. El principio consiste en partir de los resultados de elecciones anteriores para quitarle a uno para darle al otro: en las circunscripciones donde Fidesz obtuvo una gran ventaja, se añaden territorios menos favorables y, a cambio, se le quita apoyo a la oposición donde tenía posibilidades de ganar".

El sistema es sofisticado. De los 199 escaños del Parlamento, 106 se deciden en circunscripciones por mayoría simple, mientras que 93 se asignan proporcionalmente. Aunque Magyar gane en las grandes ciudades y obtenga más votos nacionales, Orban podría prevalecer gracias a la Hungría rural, donde se concentran la mayoría de estas circunscripciones locales. En 2022, sin ir más lejos, Fidesz obtuvo 135 escaños con apenas el 54 por ciento de los votos. El sistema le da un colchón importante al ganador.

Pero no es solo el sistema electoral. Orban también comanda un ecosistema de poder que parecería sacado de un manual de autoritarismo. Su círculo íntimo controla los medios públicos y cientos de canales privados, dejando migajas de tiempo antena para la oposición. Financia vallas publicitarias con dinero de contribuyentes, moviliza redes clientelistas poderosas y utiliza recursos estatales para sus campañas. Incluso ha intentado usar a Ucrania como arma de miedo, acusando a Kiev de querer arrastrar a Hungría a la guerra y bloqueando un préstamo europeo de 90 mil millones de euros.

Sin embargo, hay un problema para Orban: los húngaros están preocupados por cosas distintas. La inflación, la corrupción y el colapso de servicios públicos les importan más que los inmigrantes, Bruselas o la comunidad LGBTQ+, los temas favoritos de la campaña conservadora. Peter Magyar ha alcanzado una popularidad sin precedentes. Un documental sobre él cosechó 300 mil espectadores en cines y acumula 3,3 millones de visualizaciones en YouTube. Este exfuncionario se ha convertido en el oponente más formidable que ha enfrentado Orban en casi dos décadas.

Lo inquietante viene después de la votación. Si Magyar gana por poco, expertos advierten que Orban podría desatar un caos legal: impugnaciones de resultados, acusaciones de fraude, recursos ante un Tribunal Constitucional que responde a sus intereses. El investigador húngaro Tibor Dessewffy escribió en Le Monde que "la estructura institucional de Hungría proporciona muchas herramientas para implementar este tipo de estrategias: un Tribunal Constitucional políticamente dócil, leales en puestos clave y un marco jurídico cuidadosamente manipulado". Algunos expertos incluso prevén que Orban podría declarar un estado de emergencia para retrasar la transferencia de poder.

El martes, Washington envió al vicepresidente JD Vance para respaldar a Orban, lo que Magyar denunció de inmediato en redes sociales: "Este es nuestro país. La historia de Hungría no se escribe en Washington, Moscú ni Bruselas, sino en las calles y plazas de Hungría". La ironía es amarga: mientras Orban acusa a potencias extranjeras de interferir, recibe el apoyo abierto de Trump.

Fuente original: France 24 - Europa

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