Hoy Colombia elige entre dos caminos opuestos: seguridad versus paz, derecha versus continuidad

Con más de 41 millones de colombianos llamados a votar, esta segunda vuelta presidencial define dos modelos de país radicalmente diferentes. Abelardo de la Espriella, outsider de derecha, llega como favorito tras ganar la primera vuelta con 10,3 millones de votos contra 9,6 millones de Iván Cepeda, candidato petrista que no logró despegar su campaña. Los analistas dan ventaja a De la Espriella, pero todo depende de cómo se redistribuyan los votos del centro político y qué hagan los simpatizantes de candidatos eliminados.
Hoy no es un domingo cualquiera. Más de 41 millones de colombianos están habilitados para decidir el futuro del país en la urnas, y esta vez realmente está en juego qué tipo de nación queremos ser en los próximos cuatro años.
La polarización que vivimos nos presenta un escenario que casi nadie esperaba hace apenas un año. Abelardo de la Espriella, abogado costeño que hizo carrera defendiendo a narcos y personajes turbios, se convirtió en outsider político con una estrategia que le permitió romper los moldes tradicionales de campaña. Por su lado, Iván Cepeda, senador del Pacto Histórico, no pudo traducir el apoyo del Gobierno en votos suficientes. El resultado de la primera vuelta los dejó con papeles invertidos: De la Espriella ganó con 10,3 millones de votos contra 9,6 millones de Cepeda.
¿Cómo llegamos a esto? Los analistas identifican varios fallos en la campaña del petrista. Cepeda optó por una estrategia serenata que algunos llaman serena y otros simplemente sosa. No creó una narrativa potente ni logró conectar emocionalmente con los votantes. Su equipo de campaña, que incluía figuras como María José Pizarro, Gloria Flórez y Susana Muhamad, se quejaba de la falta de dirección clara. Pero el error más visible fue su elección de fórmula vicepresidencial: Aida Quilcué, líder indígena respetada socialmente, no le aportaba votos nuevos porque el petrismo ya tenía ganadas, en teoría, las comunidades indígenas y afro.
De la Espriella hizo exactamente lo opuesto. Eligió como compañero de fórmula a José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda y rector de universidades. Esa decisión fue inteligente electoralmente: le dio credibilidad a alguien visto como improvisado y atrajo indecisos del centro que dudaban de su capacidad para gobernar. Mientras tanto, Cepeda presionó después de perder la primera vuelta para que hubiera debate, pero los asesores de De la Espriella rechazaron la propuesta. Sugirieron debates con las fórmulas vicepresidenciales juntas, sabiendo que Restrepo le ganaría con facilidad a Quilcué. Al final no hubo nada: una campaña menos democrática donde ganó la emoción sobre las propuestas.
Las proyecciones estadísticas del politólogo Michael Weintraub, de la Universidad de los Andes, pintan un escenario complicado para Cepeda. El gran premio electoral son los votantes de centro y centroderecha, que suman unos 2,87 millones de apoyos. Si Valencia le heredara sus votos a De la Espriella como se espera, la ventaja del abogado podría estirarse a 1,5 millones de votos. Según los análisis, Cepeda solo podría ganar en un escenario casi imposible donde capturara el 60 por ciento de los votos de Valencia y el 70 por ciento de los de Fajardo, lo que le daría apenas una ventaja de 190.000 votos.
Lo que está en juego va más allá de nombres. De la Espriella promete acabar con la "paz total" de Petro, enfatizando recuperar seguridad en territorios tomados por grupos armados. Su plan incluye desmontar entidades como la Unidad Nacional de Protección y la Agencia para la Reincorporación, y propone retirar a Colombia de la ONU, la OEA y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La Federación Internacional por los Derechos Humanos ya advirtió desde Ginebra que esto pondría en riesgo el Estado de derecho.
Cepeda defiende la JEP como "sagrada e intocable" y propone profundizar el acuerdo de 2016 hacia una "paz integral" basada en diálogos territoriales. Cuando le preguntaron si garantizaba no impulsar una Asamblea Constituyente, dejó una respuesta ambigua en Noticias RCN: "Es lo que puedo decirle. Qué más. Que nunca habrá una Constituyente en Colombia, eso no puedo decirlo (...) No sé".
En economía, De la Espriella apunta a activar la exploración petrolera y el fracking para evitar lo que llama un "apagón energético". Cepeda mantiene la línea de abandonar el modelo extractivista y crear créditos para poblaciones excluidas.
Esta noche Colombia sabrá hacia dónde gira. Lo esencial es que cada quien ejerza su voto sin dejarse presionar.
Fuente original: El Colombiano - Colombia
