Hidrólisis alcalina vuelve al Congreso: otra opción para despedir a los difuntos

El Congreso retoma el debate sobre la hidrólisis alcalina, un procedimiento que descompone cuerpos en pocas horas usando agua y alcalino. Según sus promotores, es más económico que cremación e inhumación, genera menos impacto ambiental y ya pasó su primer debate en la Cámara. La iniciativa enfrenta oposición de sectores tradicionales del negocio funerario.
En el Congreso de la República está ganando terreno nuevamente un proyecto de ley que busca legalizar y regular la hidrólisis alcalina como opción para los procedimientos exequiales. La iniciativa ya superó su primer debate en la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes y ahora espera pasar el segundo debate en la plenaria antes de que termine junio. Aunque la propuesta ha generado controversia, quienes la promueven ven en ella una alternativa valiosa para las familias colombianas.
Johana Estrada, representante del gremio funerario, explicó cómo funciona este proceso. La hidrólisis, según ella, "imita la descomposición natural de un cuerpo pero en un entorno controlado y en cuestión de horas. La descomposición de un cadáver en tierra pueda tardar cuatro años, con este proceso puede tardar entre dos y tres horas". El procedimiento consiste en colocar el cuerpo en una cámara hermética de acero inoxidable donde se introduce una solución de agua y alcalino. Con temperaturas controladas, los tejidos se descomponen en pocas horas, dejando fragmentos óseos limpios que se convierten en cenizas para las familias. El líquido resultante se trata conforme a la normatividad ambiental.
Desde el punto de vista ambiental, Estrada sostiene que la hidrólisis supera a los métodos tradicionales. Mientras la cremación usa temperaturas cercanas a 1.000 grados celsius, este método se basa en agua, lo que reduce significativamente el impacto ambiental y evita emisiones. También rechaza las preocupaciones sobre uso indebido, aclarando que la hidrólisis solo podría practicarse en sitios dentro del perímetro urbano, bajo regulación.
El factor económico es otro punto a favor. Estrada asegura que "la diferencia, si se compara frente a la cremación, está más o menos entre un 40% o 50% menos, porque la cremación tiene unos costos muy altos de mantenimiento de los hornos crematorios". La inhumación, por su lado, puede resultar aún más costosa dependiendo del lugar, alcanzando entre 20 y 30 millones de pesos por lote en algunos sitios.
Lo que sí hay detrás de esta iniciativa es un fuerte lobby de sectores opuestos. Estrada explica que la resistencia proviene de intereses económicos: "el lobby está en buena parte en los intereses económicos de aquellos que perciben la innovación de esta tecnología como una amenaza frente a las tradicionales prácticas, la mayor oposición a la implementación de esta opción proviene de actores que históricamente han mantenido el monopolio del rito exequial". Se espera que la propuesta legislativa salga de la Cámara antes del 20 de junio para pasar al Senado.
Fuente original: La FM - Colombia
